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Caso Dalmasso: comenzó el juicio

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Este lunes, tras un largo proceso judicial, que incluyó seis fiscales y cientos de pistas falsas y argumentaciones que terminaron en la nada, comienza el juicio contra el único imputado que tiene la causa: Marcelo Eduardo Macarrón, el viudo de Nora Dalmasso.

El domingo 26 de noviembre de 2006, fue un vecino del country Villa Golf quien encontró el cuerpo de la mujer, de 51 años, tendido en la cama de su hija, Valentina.

Macarrón, un reconocido traumatólogo de la ciudad que en ese momento tenía 46 años, participaba ese fin de semana de un torneo de golf en Punta del Este. Facundo (19), el hijo mayor del matrimonio, permanecía en la capital cordobesa, donde estudiaba Derecho. Y Valentina, la hija menor, estaba en Estados Unidos en un viaje de intercambio luego de cumplir 15 años.

El cuerpo de Nora estaba desnudo y todavía tenía en el cuello el cinto de la bata con el que había sido ahorcada por el o los asesinos el sábado anterior.

El caso tuvo ribetes de escándalo y un feroz tratamiento periodístico en sus primeros años. El contenido de la historia, que entremezcla riqueza, sexo y poder, sirvió como disparador para entretejidos novelescos que, según lo que entiende un sector de la Justicia riocuartense, fue una estrategia más del viudo para desviar la atención de los fiscales hacia hipótesis que no lo tuvieran como centro.

El juicio, por jurados
A fines de 2020, el fiscal Luis Pizarro envió la causa a juicio y en la requisitoria mostró una serie de elementos probatorios que le sirvieron para que el viudo termine sentado en el banquillo de los acusados como “instigador” e imputado del delito de homicidio calificado por el vínculo, alevosía y precio o promesa remuneratoria.

Si se lo declara culpable, Macarrón puede ser condenado a prisión perpetua.

El juicio comenzará este lunes a las 10 en la sala de la Cámara Criminal y Correccional de 1° Nominación de Río Cuarto.

El tribunal estará conformado por tres jueces técnicos: Daniel Antonio Vaudagna, Natacha Irina García, vocal de la Cámara; y Gustavo José Echenique Esteve. Y también estará integrado por ocho jurados populares, cuatro hombres y cuatro mujeres.

El fiscal de Cámara será Julio Marcelo Rivero y el abogado defensor es el conocido penalista Marcelo Brito.

La acusación contra Macarrón
El tribunal aceptó la comparecencia de 300 testigos para el juicio y hay pruebas de todo tipo en los 34 cuerpos del expediente, de más de 7 mil fojas.

Macarrón llega al juicio como instigador, en la causa en que, en una etapa previa, cuando estuvo en manos del fiscal Daniel Miralles, estuvo imputado como autor material.

Es que entre las pruebas genéticas que se hicieron a las muestras de semen que se encontraron en el cuerpo de la mujer, se detectó un patrón genético similar a los de los Macarrón. Y ese análisis fue el que llevo a que en un momento se imputara a Facundo como presunto autor del crimen. Cuando se desechó esa hipótesis, las miradas judiciales se posaron sobre el viudo.

El fiscal Miralles había determinaron que Macarrón dejó sigilosamente el torneo de golf en Punta del Este, viajó en un avión privado a Río Cuarto para perpetrar el crimen y luego volvió a Uruguay para ganar el torneo en el que participaba el mismo domingo en que se encontró el cuerpo de su esposa. El fiscal se apartó de la causa en 2017, cuando entró en escena Pizarro.

El enfoque siguió sobre el viudo, pero, en este caso, como autor intelectual del homicidio.

La principal base de sustento de la Fiscalía es la cuestión económica y los desacuerdos en la pareja en este sentido. También hay una presunción política, que no está muy explicitada pero que se basa en la esfera social en la que se movían los Macarrón.

La acusación se basa en una serie de argumentos y pruebas testimoniales que lo pondrían a Macarrón como parte interesada y beneficiada por la muerte de Nora.

Para Pizarro, Macarrón contrató a uno o a varios sicarios y preparó cada movimiento a la perfección al dejar una escena del crimen “sexualizada” y seguir los acontecimientos desde Uruguay, lejos de cualquier situación que lo involucrara en el hecho de sangre.

En el escrito de elevación se señala que el viudo “planificó dar muerte a su esposa por desavenencias matrimoniales y con la intención por parte de su/s adlater/es de obtener una ventaja, probablemente política y/o económica».

Y se agrega que el autor «sexualizó la escena del crimen a efectos de que parezca que el mismo se produjo en el contexto de un encuentro sexual con el amante».

Desde la defensa del viudo, en tanto, se plantea que esa prueba es “descabellada” y que el juicio conducirá a su absolución y, en consecuencia, a que la causa quede sin resolución.

Incluso, en los pasillos judiciales de Río Cuarto se señala que el viudo es uno de los más interesados en que el juicio se realice y quien más se manifestó en este sentido.

El presunto amante, el «perejil» y el hijo
El primer imputado que tuvo la causa fue Rafael Magnasco, un exasesor del gobierno cordobés, entonces en manos de José Manuel de la Sota. Magnasco era un funcionario de segunda línea y el rumor sobre su presunto romance con Nora se echó a rodar en los círculos de poder de la ciudad del sur cordobés y, como en todo ambiente pequeño, se disparó con fuerza en poco tiempo.

En los testimonios de la causa, una de las amigas de Nora se mostró sorprendida por la onda expansiva que alcanzó ese rumor de poca probabilidad. Magnasco se presentó y pidió ser imputado para que lo investiguen. Esto sucedió, pero al tiempo fue desestimada cualquier participación suya en el hecho.

El segundo imputado fue, quizás, el que cobró más popularidad. Se trata de Gastón Zárate y era un pintor que, como otros trabajadores, había ingresado a la casa de la familia Macarrón que, en el momento en que asesinaron a Nora, estaba en plena refacción.

Según relató el propio Zárate, los policías le insistían en que se declarara culpable, pero él no se quebró. Estuvo algunas horas detenido y hasta hubo una manifestación para pedir su liberación. Los vecinos llegaron a los Tribunales con ramitos de perejil en sus manos. El pintor estuvo imputado varios años y luego fue sobreseído. En 2011 fue candidato a legislador provincial.

El tercer imputado fue Facundo, el hijo de Nora y Marcelo Macarrón, quien estuvo bajo la acusación de homicidio de su madre durante seis años. El primer fiscal del caso, Di Santo, determinó que como el perfil genético encontrado en el semen que estaba en el cuerpo de Nora se correspondía con el linaje de los Macarrón, Facundo era el sospechoso más fuerte ya que su padre estaba en Uruguay.

Y el cuarto es Marcelo Macarrón, quien primero fue acusado como autor material, y en esta instancia llega a juicio como instigador.

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