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50 AÑOS DEL 24M «mis padres recibieron una carta de Montoneros que decía leerla y destruirla»

En el marco de los 50 años de lo que fuera la dictadura militar en Argentina, autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional”, dialogamos con Don Julio Tabachi, hermano de Pedro Haroldo Tabachi, desaparecido, quien discurrió su infancia y adolescencia en Victoria. La carta que envió Montoneros a su padre Don Fioravanti Tabachi.

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Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR

Cada 24 de marzo la historia contemporánea argentina hace espejo en innumerables testimonios de personas que desandaron, padecieron y sufrieron un país atravesado por una dictadura militar, la que arribó a nuestro suelo nacional después de un justicialismo que agonizaba, allá por la década del setenta.

Números que hablan de desapariciones, muertes y otras adversidades, definen aquellos años con voces encontradas que se hacen escuchar a lo largo y ancho de nuestro extenso territorio, y Victoria no fue ajena a lo que sucedía con más intensidad en las grandes urbes como la vecina Cuna de la Bandera, Córdoba y Buenos Aires.

«Recibirla, leerla y destruirla…»

Un nombre, Pedro Haroldo Tabachi resonó con fuerza aquel final de verano de 1977 en las Siete Colinas, ya que en su casa ubicada en el segundo cuartel, sus padres Don Fioravanti Tabachi e Irma María del Carmen Bizzotto, recibieron una carta de la Organización Montoneros, informando sobre su muerte; cuya instrucción era «recibirla, leerla y destruirla», pero Don Fioravanti y Doña Irma, decidieron conservarla como una prueba física para reclamar, al menos, su cuerpo (el cual nunca fue entregado), luego con el tiempo, sí se deshicieron de la misma.

Desde ENTRERIOSNOTICIAS.AR nos acercamos a la casa de Don Julio Tabachi, hermano de Haroldo, quien al exponer la memoria de su hermano, dejó en claro que más allá de su ideología política, desaparición y muerte, lo que prevalece es el recuerdo de un joven brillante y un hermano profundamente afectuoso.

«Haroldo era muy suelto, cariñoso y compañero y me quedé con esa imágen, a mi me costó mucho y hasta a veces siento que lo tengo que ver…mis padres murieron con la esperanza de volver a verlo». (video)

Haroldo Tabachi, entre la Excelencia y el Compromiso

Haroldo tenía 7 años de edad cuando junto a su familia, oriundos de la localidad de Lucas González, se radicaron en nuestra ciudad.

Julio recuerda que su hermano siempre se destacó por su inteligencia, fue mejor promedio y abanderado del Instituto Kennedy e incluso la institución colocó oportunamente una placa en su memoria y reconocimiento.

De hecho, su capacidad intelectual era tal que rechazó un puesto asegurado en el Banco Entre Ríos para perseguir su vocación periodística e ideales.

Aunque su sueño fue el periodismo, terminó estudiando en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y para costearse los estudios, trabajó en la emblemática librería El Ateneo.

“El número 15…”

Una noche, durante el Servicio Militar, el cual tuvo que cumplir luego de haber solicitado prórroga, presenció cómo «apartaron” a 14 de sus compañeros, quienes nunca regresaron. Al darse cuenta de que él era el número 15 en la lista, decidió desertar en su primer franco, iniciando su vida en la clandestinidad.

Militancia y Protección Familiar

Se unió a la organización Montoneros, aunque Julio destacó que Haroldo siempre les aseguró que nunca usó un arma para matar; siendo su mayor preocupación no perjudicar a su familia; por eso evitaba visitarlos en Victoria y prefería encuentros fugaces en la ruta.

El Final y el Legado de la Carta

En el mes de marzo de 1977, la familia recibió una carta de la organización informando sobre su muerte. La instrucción era «recibirla, leerla y destruirla», pero su madre, Irma Bizzotto, decidió conservarla como una prueba física para reclamar, al menos, su cuerpo (el cual nunca fue entregado).

Julio en su relato hizo hincapié en la remembranza intrafamiliar que sella el nombre de Haroldo, quien es recordado no sólo por su final trágico, sino por su calidez, su capacidad de síntesis al leer y su amor fraternal.

“No lo juzgo, entiendo que Haroldo vivió y murió por sus ideales…mis padres murieron con la esperanza de que lo iban a volver a ver… a mí me parece que lo tengo que ver en algún momento, me costó un montón hasta el día de hoy, lo siento y me parece que lo tengo que volver a ver en algún momento, como hermano mayor, por el cariño, por el amor que nos teníamos nosotros, somos tanos, cariñosos y afectuosos”.

Pedro Haroldo Tabachi, el verano de 1955 lo vio nacer y el verano de 1977 lo vio…partir…

Foto: Pedro Haroldo Tabachi cuando fuera abanderado del Instituto John Fitzgerald Kennedy y en su infancia en la Escuela N° 2 Guillermo Brown

Foto familiar, (parados de izquierda a derecha Jorge Tabachi, Mafalda Tabachi y Pedro Haroldo Tabachi; (sentados de izquierda a derecha) Don Fioravanti Tabachi, Virginia Lamberti, Julio Tabachi e Irma Nélida del Carmen Bizzotto de Tabachi)

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