SALUD MENTAL «no se trata de sentirse un fracasado, sino de ser un buen fracasador para volver a levantarse…»
En el marco del mes de la salud mental, el doctor en Psicología Raúl Sánchez analizó las fragilidades y vulnerabilidades que atraviesan a ésta, pero también sus fortalezas. ¿Cómo se para la psicología frente al alto índice de suicidios de jóvenes?

Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR
La salud mental ha dejado de ser un tema tabú para convertirse en una de las mayores urgencias de la agenda pública y comunitaria.
En el marco del mes dedicado a su concientización, dialogamos con el Dr. En Psicología Raúl Sánchez, integrante del staff profesional del Centro Privado de la Familia y docente de la Universidad Adventista del Plata (UAP), quien reflexionó sobre cómo concebimos el bienestar en un mundo acelerado y atravesado por exigencias irreales.
Dejar de fragmentar: la salud es una sola
Para el Dr. Sánchez, uno de los errores conceptuales más frecuentes es abordar la salud física y la mental como si fueran compartimentos estancos.
«Yo diría «salud» a secas, no salud mental o física. Ambas están íntimamente conectadas. Las emociones no son solo construcciones mentales, sino también experiencias biológicas: el estrés genera cortisol, la felicidad serotonina y el descanso melatonina. Hablar de salud implica considerar el combo integral: lo físico, lo espiritual y lo mental», sostuvo el especialista.
Asimismo, desmitificó la idea de que padecer un problema de salud mental suponga «perder la identidad» o «estar fuera de eje». La salud, según la definición clásica, es el estado óptimo de bienestar integral. Cuando alguna de esas áreas flaquea, no significa que la persona se disocie, sino que existe una dimensión que requiere acompañamiento y tratamiento para recuperar la calidad de vida. (video)
La fe y la espiritualidad como pilares de sostén
Uno de los puntos clave de la entrevista radicó en el lugar que ocupa la espiritualidad dentro del abordaje psicológico contemporáneo. Lejos de reducirlo a un mero dogma o ritual, Sánchez destacó el valor del sistema de creencias a la hora de afrontar crisis profundas, como los procesos oncológicos.
«Como seres humanos tendemos a querer controlarlo todo, y la vida nos enseña que no todo es controlable. La dimensión espiritual ayuda a aliviar esa tensión al entender que se pueden depositar las cargas en una instancia superior. Aporta salud mental porque permite afrontar los problemas desde un significado cuando no encontramos respuestas por nosotros mismos», explicó.
Asimismo, enfatizó que la respuesta humana ante la adversidad es profundamente subjetiva: ante una misma pérdida o despido, cien personas reaccionarán de cien maneras distintas, dependiendo de sus recursos individuales, sociales y espirituales.
Aprender a caer: la baja tolerancia a la frustración
Frente a un entorno que premia la inmediatez y el éxito constante, el consultorio psicológico se ha convertido en un termómetro de la baja tolerancia al fracaso. Al respecto, el profesional propone un cambio de perspectiva:
«Para llegar al éxito hay que aprender a caer. No se trata de ser un fracasado, sino de ser un «buen fracasador», alguien que aprende a tropezar, procesa la caída y vuelve a levantarse».
Jóvenes, redes sociales y el espejismo de la perfección
La provincia de Entre Ríos atraviesa una situación preocupante respecto a los índices de suicidio, con una incidencia alarmante en la franja joven. Para Sánchez, la alta exigencia del mundo adulto —cumplir horarios, metas y estándares— a menudo invisibiliza el proceso de maduración de quienes recién se están adaptando a la sociedad.
A esto se le suma el impacto del mundo digital. Las redes sociales imponen estándares de belleza, consumo y estilo de vida irrealizables que aumentan la ansiedad generalizada.
«Las redes son un espejismo; nadie publica una foto llorando o pasando por un mal momento. Hay que acompañar tanto al joven como al adulto para que comprendan que esa inmediatez mostrada en pantallas no es la realidad», advierte.
Para mitigar este impacto, el psicólogo remarca la importancia del acompañamiento desde la infancia temprana. En la adolescencia, remarca, la figura paterna o de tutor debe migrar de la mera imposición de autoridad hacia un rol de guía y consejero emparentado con la escucha.
La vulnerabilidad en la tercera edad: un llamado a la responsabilidad comunitaria
Al hacer hincapié en la tercera edad, advirtió que la problemática del suicidio y el aislamiento no atañe únicamente a la juventud, sino que registra cifras muy elevadas en los adultos mayores.
A medida que los círculos sociales se reducen por pérdidas o distancias, la soledad se convierte en un factor de riesgo determinante. Frente a esto, el Dr. Sánchez apela a la empatía y al compromiso social:
«Tenemos una responsabilidad comunitaria. Si sabemos de un vecino de la tercera edad que vive solo, el simple gesto de visitarlo y preguntarle cómo está puede marcar la diferencia. Del mismo modo, la integración en comunidades religiosas o grupos de pertenencia funciona como un sostén fundamental para evitar el aislamiento».
Al finalizar, Sanchez dejó un mensaje claro “cuidar la salud mental no es una tarea estrictamente individual ni médica, sino un compromiso colectivo que requiere empatía, tiempo y una mirada humana en cada etapa de la vida”.-




