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SER MARINO MERCANTE «llegué a capitán, es el sueño del pibe de ser un dictador…»

El victoriense Iván Pittaluga es el claro ejemplo de una vida marcada por la vocación de comandar y por los giros del destino que marcaron a toda una generación en Argentina. Guerra de Malvinas, Ingeniería Electrónica y Marína Mercante. Un testimonio que nos habla de la vida en alta mar.

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Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR

Iván Pittaluga, ex Marino Mercante, quien en su carrera llegó a ocupar el rol de capitán, dialogó con ENTRERIOSNOTICIAS.AR. Si bien hizo un relato de lo que es la vida en alta mar, expuso su paso por la Guerra de Malvinas desde lo logístico en la capital provincial, pasando raudamente por la universidad, para arribar a la Marina Mercante.

Malvinas

El 4 de abril de 1982, fecha donde los argentinos estábamos interpelados por la bandera inglesa; Iván recibió un telegrama instándolo a reincorporarse al Servicio Militar “tuve que ir a Paraná al Escuadrón N° 2 de Comunicaciones Blindado, allí estuvimos durante todo el conflicto, desde un costado netamente logístico, nunca fuimos al lugar del conflicto».

Del triunfalismo al olvido

Claramente aquello le dio la experiencia de transitar la logística militar, la mística de la navegación y la autoridad en alta mar y vivir la guerra desde una perspectiva logística fundamental desde nuestra provincia

Párrafo aparte, relató con crudeza cómo pasaron de recibir regalos y comida de la gente al inicio del conflicto («triunfalismo»), a ser apedreados dos meses después cuando las unidades regresaban tras la derrota.

«Quedó una muy linda camaradería entre los que estuvimos allí en el escuadrón, incluso entre familias, de hecho, el próximo 22 de marzo los 90 que formamos parte del escuadrón, nos reuniremos aquí en Victoria».

La vida como Marino Mercante

Aunque intentó estudiar Ingeniería Electrónica, su camino fue directo a la inmensidad de la navegación; por lo que su transitar por la navegación fue sumamente prolífico; ya que desarrolló su carrera en empresas petroleras de renombre como Shell, YPF y Astra; como así también por un buque griego, donde no solo aprendió el oficio a gran escala, sino también el idioma y las costumbres de una de las potencias navieras del mundo.

Llegó incluso a trabajar en esquemas de «30 por 30» (un mes embarcado por un mes de descanso), describiendo los buques como hoteles flotantes con roles muy definidos entre «cubierta» (mando) y «máquinas» (mantenimiento).

La autoridad del Capitán

Iván explica que, una vez que el buque zarpa, el Capitán se convierte en la máxima autoridad legal y civil:

  • Poderes notariales: Puede certificar testamentos, defunciones y hasta realizar casamientos.
  • Mando absoluto: Con un toque de humor, define al capitán como un «dictador nato», ya que en situaciones críticas no hay lugar para la discusión, solo para la ejecución de órdenes.

Es notable cómo, a pesar de haber comandado barcos petroleros gigantescos y ser piloto de avión, Iván mantiene esa curiosidad casi infantil por «manejar un tren», el único gran transporte que le falta en su lista

Al finalizar, fue contundente al definir su paso por la Marina Mercante, “es el sueño del pibe de ser un dictador, porque sólo se hace lo que dice el capitán…”.-

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