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Abadía del Niño Dios: realizó los votos de Consagración Perpétua el Monje Rubén Darío Ojeda O.S.B

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El pasado 12 de noviembre tuvo lugar en la Abadía del Niño Dios la profesión solemne del P. Rubén Darío Ojeda O.S.B. La celebración de la eucaristía fue presidida por el Obispo diocesano Mons. Héctor Luis Zordán M.SS.C. y los votos monásticos fueron recibidos por el Prior P. Carlos Daniel Ambort O.S.B.
Asistieron familiares y numerosos fieles, así como también un buen grupo sacerdotes que concelebraron la misa.

La profesión solemne es la consagración perpetua que realizan los monjes, o sea para toda la vida. Los votos monásticos que prometen son la estabilidad (permanencia en el monasterio en que se hacen los votos); la conversatio morum, una expresión latina muy rica de significados y que podemos traducir como
observancia monástica, lo que incluye el celibato, la pobreza, el estilo monástico de vivir, su dedicación a la oración, a lectura de las Escrituras Sagradas, su compromiso de vivir en comunidad, y en el monasterio; el otro voto objeto de las promesas benedictinas es la obediencia.

En esta emotiva celebración los ritos que se destacan por su significado especial son los interrogatorios; la lectura, firma y colocación sobre el altar del documento que contiene las promesas del monje; el canto de la profesión monástica: “Recíbeme Señor según tu promesa y viviré, que no quede confundida mi esperanza” (Sal 118,116); la postración durante la letanía de los santos y cuando el celebrante principal pronuncia la larga oración de consagración del monje.

Finalmente, se le hace entrega del libro de la Liturgia de las Horas, a cuya oración tendrá que dedicar buena parte del día y de la noche para interceder por todos los hombres y la salvación del mundo. El abrazo fraterno de los hermanos monjes del monasterio significa la acogida en la familia monástica y así finalizan los ritos de la profesión. A continuación, se sigue con la celebración de la santa misa con la que se sella la entrega del monje para siempre al servicio de Dios.

Testimonio del P. Rubén Darío Ojeda O.S.B.
A modo de testimonio, la Profesión Solemne significa para mí un nuevo comienzo en mi vida que tiene un antes, un durante y un después. Antes: mi camino como cristiano y sacerdote diocesano en Santa Fe, y luego con mi ingreso y formación en la Abadía. Un durante la preparación inmediata y la misma celebración de la consagración monástica, y un después porque todo de alguna manera recién
comienza.

En este momento de mi vida vuelvo a repasar el camino recorrido y una vez más, lo descubro y acepto como pura gracia de Dios. Sí, pura presencia providente de Dios desde el principio. Por eso los sentimientos que vienen a mi corazón son de gratitud inmensa y alegría desbordante.

¡Gracias! a la religiosidad sencilla pero firme de mis padres y del entorno familiar, a figuras de fuerte presencia como el p. Luis Dusso que me bautizó o el p. José Di Bárbora sdb que era la misericordia del Padre en persona. Todas mediaciones a través de las cuales el Señor se me fue haciendo familiar, cercano. ¡Es que me iba preparando para invitarme a seguirlo de cerca!

¡Gracias! a otra presencia tierna y fuerte que ha sido y sigue siendo la de la Virgen Santísima, Nuestra Madre de Guadalupe una presencia constante que me acompaña discretamente y me sigue enseñando a ser hombre de escucha, oración, de meditación «cordial» de lo que Dios va obrando y de servicio.

¡Gracias! a mis hermanos monjes que con tanta generosidad me han acogido y dado la oportunidad de encausar mi vocación monástica viviendo según el Evangelio, la fraternidad y la obediencia filial al Padre.
Me he hecho cada vez más consciente del amor de predilección que el Señor tiene por cada uno de sus hijos.

En cierto modo me llena de estupor y a la vez siento el deseo de corresponderle enteramente.
Me resulta fuerte la idea de despojarme de todo, incluso de mi propio cuerpo, para tenerlo todo en el Señor… Como Jesús en la cruz, soy yo mismo la ofrenda, y el altar donde se va consumando y consumiendo la ofrenda en esta amada Abadía del Niño Dios.
P. Rubén Darío Ojeda O.S.B

(Fuente Abadía del Niño Dios Victoria y área prensa Diócesis de Gualeguaychú COMUNIÓN EN RED)

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