Nuestra Señora de Aránzazu 2026

CUARTO DÍA NOVENA PATRONAL «el desafío de descentrarse para construir comunidad»

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En el marco de la novena patronal a Nuestra Señora de Aránzazu que se desarrolla en Victoria, el Padre Valentín Bentancour dio una homilía, exponiendo a través de ella un mundo marcado por el afán de protagonismo y la búsqueda de reconocimientos individuales, la verdadera grandeza suele esconderse en la capacidad de hacerse a un lado. Asimismo abordó el valor de la humildad a través de las lecturas bíblicas, tomando como eje la relación entre el apóstol San Pablo, la misión de Jesús y la devoción a la Virgen María.

Durante la homilía, Bentancour analizó “el tirón de orejas” que San Pablo les dirigió a los pobladores de Corinto en su primera carta. Lejos de adular a su audiencia, el apóstol los confrontó por su inmadurez espiritual, sus celos y las divisiones internas que generaban al formar bandos en torno a distintos líderes religiosos. Ante la típica tentación de atribuirse seguidores, Pablo fue contundente: tanto él como Apolo no eran más que meros servidores y herramientas temporales. Quien realmente hace crecer la fe y habita en la comunidad es Dios.

Indicó además que esta postura de servicio encuentra su raíz en el propio ejemplo de Jesucristo. Apoyándose en el pasaje evangélico que relata las curaciones en Cafarnaúm —incluida la de la suegra de Pedro—, el predicador remarcó cómo Jesús rechazó el éxito fácil y la aclamación popular. Tras sanar a numerosos enfermos y silenciar a las fuerzas espirituales que buscaban espectáculo, la multitud intentó retenerlo para que se quedara allí. Sin embargo, Jesús optó por retirarse a un lugar solitario y continuar su camino hacia otros pueblos, recordando que su misión era anunciar el Reino a todos, sin dejarse atrapar por el aplauso de unos pocos.

El cierre de la reflexión vinculó esta actitud de desprendimiento con la figura de la Virgen María, señalando que la verdadera espiritualidad consiste en señalar siempre hacia algo más grande. Citando una tradicional canción religiosa («Madre, muéstranos a tu Hijo Jesús»), se concluyó que la humildad no es un acto de debilidad, sino una disposición activa para abrir espacio a los demás y trabajar por el bien común sin buscar el aplauso propio.

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