Rincón de las Efemérides

El asesinato del General Don Juan Facundo Quiroga y sus repercusiones en Entre Ríos

Compartir Nota


En 1835, durante la Gobernación de Buenos Aires del Doctor Don Vicente Maza, el Caudillo Riojano, General Don Juan Facundo Quiroga, había sido encargado por el Gobierno de Buenos Aires “para mediar en el conflicto que oponía al Gobernador de Tucumán con el de Salta”.
Paralelamente, el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas “no justificaba ninguno de los reclamos respecto a la institucionalización del país y atribuía los conflictos de intereses entre los gobiernos del interior a las intrigas” de los “pícaros unitarios” y a sus operadores, los “tinterillos”, como apodaba despectivamente a la gente con estudios. En una larga carta escrita al General Don Quiroga, desde la Hacienda de Figueroa, el Restaurador de las Leyes resumió la fórmula adecuada para zanjar las diferencias entre los dos Gobernadores. “Primero estaba la organización de cada provincia y sólo después de la Nación”. Además, en aquel momento, “insistía en la imposibilidad de convocar a una Convención Constituyente mientras no se resolviesen todas las cuestiones provinciales pendientes y afirmaba que los apresuramientos sólo podían conducir al caos”.
El 16 de Febrero, al regreso de su misión en el Norte, el General Don Quiroga fue asesinado en Barranca Yaco (Córdoba), “por una partida comandada por el Señor Santos Pérez”.
Tres meses después, el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas asumió nuevamente la Gobernación de la provincia de Buenos Aires, “con Facultades Extraordinarias concedidas por la Legislatura”. En su discurso inaugural expresó: “Habitantes todos de la ciudad y campaña… Que de esta raza de monstruos no quede uno entre nosotros, y que su persecución sea tan tenaz y vigorosa que sirva de terror y espanto a los demás que puedan venir en adelante”.
Pasados los discursos, banquetes y entretenimientos populares, el Restaurador se abocó a la tarea de organizar la Santa Confederación Argentina. Buenos Aires estaba en calma. Se trataba ahora de conquistar apoyos en el interior y de impedir cualquier intento del Gobernador de Santa Fe, General Don Estanislao López, por volverse el árbitro de la situación. A ese efecto, el Brigadier General Don Rosas, “aprovechó que existían sospechas de que el Caudillo Santafesino había sido el instigador del asesinato del General Don Quiroga”.
Era público y notorio “el odio que se profesaban los Generales Don López y Don Quiroga”. Ambos habían querido designar al Gobernador de Córdoba después de la derrota del General José María Paz. El General Don López resultó más hábil para instalar en ese cargo clave, para el manejo del interior, a una persona de su confianza, el Teniente Coronel José Vicente Reinafé. El General Don Quiroga se enfureció al comprobar que se pasaban por alto sus méritos en la guerra civil, muy superiores a los de su rival. Para colmo, en aquel momento, el General Don López se había apropiado del caballo “Piojo”, el flete favorito del General Quiroga, “un oscuro que, según se decía, tenía poderes ocultos”.
El Brigadier General Don Rosas precedió astutamente para afirmar sus prerrogativas interprovinciales y hacer justicia en el caso del General Don Quiroga. En sus cartas al General López lo culpaba indirectamente del crimen. Además, dejo entender que se conformaría con poder juzgar en Buenos Aires a los asesinos.
El Gobernador de Santa Fe, aterrorizado, entregó a los hermanos Reinafé y a Santos Pérez, “quienes fueron fusilados en Buenos Aires (1837)”. El nuevo Gobernador de Córdoba, Comandante de Milicias de Río Tercero, “resultó hechura del Restaurador”.
Paralelamente, el Gobernador de Entre Ríos, General Don Pascual Echagüe (“pese a la conmoción pública”), recién el 5 de Agosto se notificó oficialmente del crimen del General Don Quiroga para condenarlo. En efecto: “la Comisión Permanente de la Sala de Representantes de la Provincia, atendiendo una invitación de los Gobiernos de Santa Fe y Buenos Aires y de acuerdo a los pactos existentes, autorizó al Gobernador, General Don Echagüe, para que tomara las medidas que su celo sugiriera con motivo de dicho asesinato”. En sus consideraciones expresó la resolución que: «se patentizará a toda la República que esta Provincia ni su Gobierno jamás podrán tolerar crímenes o atentados de igual naturaleza al perpetrado en el centro de la provincia de Córdoba con un individuo de la categoría y encargue a que fue destinado el Señor Brigadier General Juan Facundo Quiroga».
Finalmente, como consecuencia de esta resolución, el Gobernador de Entre Ríos acordó con el Gobierno de Santa Fe desconocer a los hermanos Reinafé, a quienes se atribuyó la responsabilidad del crimen, todo carácter público, considerando al Gobierno de Córdoba, ejercido por uno de ellos, “separado de la Santa Confederación”. Además, en aquel momento, dispusieron “cerrar con esa provincia toda clase de comunicación epistolar o comercial, obligándose las partes a recurrir a la fuerza si fuera necesario”.

Prof. Damián D. Reggiardo Castro.
Fuentes Consultadas:
-Archivo de Entre Ríos.
-Rosa, José María. “Rosas. Nuestro Contemporáneo”. 3º Ed. Buenos Aires. A. Peña Lillo Editor S.R.L. 1976. Págs. 52-55.
-Luna, Félix. “Historia Argentina. Tomo X: Los Gobiernos de Rosas (1829-1852)”. 1º Ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Planeta, 2014. Págs. 6-21.
-Sáenz Quesada, María. “La Argentina. Historia del País y de su Gente”. 1º Ed. Buenos Aires. Sudamericana, 2012. Págs. 312-313.

close

Hola 👋
Suscribite a Nuestro Boletín de Noticias.

Comentar Noticia

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba