«35 años atrás con mi padre empezamos con la huerta y vendíamos lo que producíamos»
Dialogamos con Ángel Garavano, cabeza de la firma La Gringa, de venta de verduras y frutas. ¿Cómo se encuentra este rubro?. La cultura al trabajo como lema de vida. Más de tres décadas en el rubro en Victoria.

Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR
Afincado en las Siete Colinas desde hace casi cuatro décadas, Angel Garavano ha sabido instalarse y proliferar en un rubro como el de la verdulería y frutería, encabezando junto a su hermana Susana, esposa e hijas un negocio familiar que en la actualidad cuenta con 4 locales en distintos puntos de la ciudad:
–La Gringa (intersección de calles San Miguel e Yrigoyen, también depósito)
–La Gringa (calle Chacabuco a metros de Congreso)
–La Gringa (intersección de calles Yrigoyen y España)
–La Gringa (aledaño a la Cancha del Club Deportivo 25 de Mayo, en el primer cuartel de nuestra ciudad)
En diálogo con ENTRERIOSNOTICIAS.AR, Garavano destacó la figura de su padre Don César Armando Garavano como propulsor del presente que les define, ya que fue él quien otrora decidió radicarse en Victoria, arribando a las Siete Colinas desde su natal Villa Gobernador Galvez, localidad perteneciente al gran Rosario.
“Mi padre siempre decía, nosotros somos huertistas, si bien en un inicio nos fuimos y luego volvimos, seguimos con la huerta y pusimos verdulería, vender nuestros productos y ahí le encontramos la vuelta” indicó, destacando en su relato la primacía de la cultura del trabajo, como estandarte de vida.
Frutas y verduras en contexto país
En cuanto a las ventas de este rubro en el escenario socio económico actual, Garavano dijo que si bien por un lado han bajado, hay que tener en cuenta que hasta hace un tiempo atrás la gente hacía provistas, pero en la actualidad se compra lo que se va a consumir en el día, “en este rubro no hay inflación, entonces la gente sale y compra lo que necesita”.
Por el otro, hay que tener en cuenta que hace un año y medio atrás había en el mercado comercial local aproximadamente 35 verdulerías y hoy llegarían a 100, entre pertinentes cierres y aperturas.
“Hay que tener en cuenta también que hay gente que ha sido despedida e indemnizada y con ese dinero abren verdulerías o kioscos”.
Un puente que hizo cambiar la manera de alimentarse
La forma de ingesta del victoriense cambió con la apertura del puente, ya que al haber tanta cercanía con una gran urbe como lo es Rosario, se hace espejo en ella, “por ejemplo antes no se consumía mucho el kiwi, mango, mamón, o palta, ahora sí, se consumen frutas más caras, antes en las décadas del 80 y 90 se comían comidas tradicionales como el puchero”.
La cultura del trabajo
“Nosotros somos familia de quinteros, hacemos huerta y vendemos lo que producimos, siempre mi abuelo, mi padre lo hicieron desde el inicio, pero hay que aggiornase a los nuevos tiempos, nosotros, aparte de verdulería, lo que producíamos lo vendíamos en los negocios, después con los años se dejó el tema de la huerta” indicó, manifestando además que dos veces por semana viaja al Mercado de Producción y Concentración de abasto de Fisherton, para proveer sus locales.
“Hoy en día el 70% de todo lo que es producción de verdura acá en la Argentina, son bolivianos, ellos vienen a nuestro país a trabajar y a hacerse un futuro económico”.
Párrafo aparte, hincapié en la cultura del trabajo, actitud ésta que debe imperar en una persona dijo, desde jóven, “hoy en día te dicen disfrutá de la juventud, yo en cambio digo trabajen siendo jóvenes, eso les inculco a mis hijas, porque después uno crece y se hace más difícil; aparte les digo con el trabajo vos obtenés dinero y ahí podés disfrutar de muchas cosas”.
Al finalizar fue recurrente con la significancia de la cultura del trabajo, dejando en claro que la misa es lo que define al crecimiento de una persona y a una sociedad.
(De izquierda a derecha, Lorena Estecho de Garavano, Sabrina Garavano, Ángel Garavano y Santiago Gómez)








