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«NUESTRA HISTORIA TRANQUERAS ADENTRO»…INTERESANTE trabajo de investigación de industrias asociadas al campo publicado en el Boletín de la SRV

Desde la Sociedad Rural Victoria, publicaron en su Boletín Institucional, un trabajo de investigación de las industrias asociadas al campo, al que segpun pudimos saber, le darán continuidad. Un pedazo de historia y actualidad del suelo entrerriano.

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Texto publicado en el Boletín Digital Institucional de la Sociedad Rural Victoria

(confeccionado por la entidad desde su área de prensa, con la colaboración de socios)

Nuestra historia tranqueras adentro Comprobante de liquidación lechera que data del mes de enero de 1955, entregado a La Colina S.R.L.

La transformación de la producción agropecuaria de materias primas en emprendimientos e industrias locales, y el impacto demográfico favorable que provocaba en las comunidades rurales. Victoria.- Hacia mediados del siglo XX, la actividad ganadera experimentaba un auge sostenido producto de décadas de concienzuda labor, tanto en ganadería de carne, de leche y en ovina.

Esta apuesta la convertía en fuente de trabajo importante para el Departamento, por lo cual había un gran porcentaje la población afincada en la zona rural. En el Censo Nacional de 1947 se reflejó este indicador en que la mitad de los habitantes del departamento vivía en el campo. Los establecimientos, grandes, medianos o chicos tenían varias actividades: desde cría de terneros, engorde de novillos, tambo, ovinos, cría de caballos para el trabajo diario, producción avícola y porcina, siembra de cereales y oleaginosas; y en algunos además se preparaban caballos de carrera (la actividad turfística fue una importante fuente de empleo que también caracterizó a ese período).

No faltaban quienes además invirtieran en producción de toros, carneros y caballos de pedigree, entre otros tantos de calidad que eran registrados en las asociaciones nacionales de cada raza. Por ello, no era raro escuchar sobre la calidad de los novillos engordados en el departamento como “excelente”.

Y la vidriera dónde mostrarlos era la muestra anual de la Sociedad Rural de Victoria donde concursaban en distintas categorías. Como dato más cercano a nuestro tiempo, llegando a los años ’80, se presentaron más de 150 animales de cabaña a bozal, entre vacunos, lanares y equinos. Y si hablamos de atracciones en aquellas exposiciones, el sector avícola ocupaba un lugar de primera línea en aves de cabaña, ocupando un galpón completo con jaulas acondicionadas.

Actividad lechera Hoy puntualmente nos referiremos a la actividad lechera. Ya que siempre hubo vacas lecheras en los establecimientos, y además porque la leche es un alimento básico de nuestra cultura alimentaria. Por todo ello, se ordeñaba generalmente para proveer al consumo de los residentes de las estancias, y si sobraba leche, se hacía queso.

En algunos de estos espacios la actividad era más importante y si estaban cerca de la zona urbanizada, abastecían a la ciudad.

En algunos casos el rodeo lechero era muy importante, y la producción se remitía a la industria, siendo la más importante de la zona Nestlé, que a partir de la década del 1940 se estableció en Nogoyá. La leche ‘refrescaba’ — los tachos de 50 litros se sumergían en piletas con agua de pozo, recién sacada, para de esa manera bajar la temperatura del producto — finalizado este procedimiento se remitían a la fábrica en tren, camión o en carro. En 1941 un grupo de productores entre los que se contaban los apelli- Año 6 – Nº 74 3 Viene de página anterior. dos de Sidney Rees, Antonio Brassesco, Isidro G. Balbi (que en realidad no era tambero sino inversor del emprendimiento), Carlos Vivanco, Gregorio Fernández Goitía, Antonio Perasso y Santiago Reggiardo, fundaron una empresa láctea en Victoria a la que denominan La Colina SRL para procesar la leche de sus establecimientos y la de otros a los cuales le compraban la producción.

Además, su objetivo empresario era no depender de una firma grande que monopolizara la compra de la producción láctea. Si tomamos como referencia la franja de tiempo entre 1940 y 1950, entre los tambos propios de los socios, y los de terceros, llegaron a ser 97 (hoy en 2021 hay 8 tambos en departamento Victoria). Estos noventa y siete tambos estaban compuestos por establecimientos tamberos; y otros de provenientes de campos de mixtos, que entre sus actividades añadían un tambo.

Esta empresa La Colina S.R.L, fabricó en sus primeros años crema, manteca y caseína (proteína de la leche, que se utiliza como componente para productos no alimentarios). Y fue a partir de 1950 que agregó dulce de leche, y caramelos de dulce de leche. Para 1964 incorporó la línea de quesos, hecho que llevó a sumar cámaras de refrigeración y modernizar las líneas automáticas de fraccionamiento de manteca y caramelos.

Así las cosas, La Colina S.R.L. tenía capacidad para procesar 18.000 litros diarios de leche, cantidad importante para la época. Y se vendía la manteca fraccionada en paquetes de varias medidas porque la distribución alcanzó al consumo familiar, y también a panaderías y confiterías.

Por otra parte, la crema se vendía embotellada para uso doméstico, y en tarros para la industria. La caseína, de uso industrial en empresas específicas del rubro químico, se secaba y prensaba, vendiéndose fuera de Victoria. Contaba, además con reparto a domicilio, y desde los comienzos de la empresa disponía de un local de venta al público pegado a la misma. Se hacían mejoras permanentemente buscando mayor eficiencia en los procesos, decisión que involucraba a maquinarias y construcciones.

Fue así que incorporaron desnatadoras, pailas (ollas de grandes dimensiones), calderas, cámaras de frío, instrumentos para medición de la calidad, etc. Y se contrataban empresas constructoras locales como la de Ángel B. Balbi y Rourich Hermanos, que haría de esta ciudad, un lugar de referencia arquitectónica, por la ornamentación y detalle de sus fachadas y terminaciones.

En carpintería otro apellido que La Colina contrataba para sus quehaceres eran Fernández Hermanos y Wenceslao Sleger. Esto muestra que una industria en formación, y con recursos para instalarse, contaba con contratistas locales de muy buena capacidad. Nota de color La Colina construyó una plataforma especialmente diseñada para el lavado de carros, que era el medio de transporte más utilizado para remitir la leche desde tambo que estaban ubicados hasta 15 km. del lugar de extracción.

Según los registros de contabilidad, la empresa compraba todo lo necesario para su funcionamiento en Victoria, salvo algunos insumos específicos que encargaba fuera del departamento.

No era inusual que los trajeran técnicos que arribaban para instalar maquinarias; o para capacitación del personal, alojándose los mismos en el Hotel Reggiardo. Continúa en página siguiente Año 6 – Nº 74 4 Logística y precios En la actualidad consumimos alimentos fabricados en otras provincias, con su adicional de flete que sin dudas encarece el precio en góndola. Y dada la logística de transporte en nuestro país, son los camiones casi exclusivamente los que asumen este traslado, cuyo insumo principal es el gasoil, gravado con importantes impuestos nacionales.

Por todo lo descripto es ventajosa la radicación de industrias de alimentos lo más cercanas a los centros de consumo. Se habla hoy en día que la carestía de los alimentos está relacionada con el valor de las materias primas, craso error, éstas son solo una parte del producto final. Pocos toman en cuenta analizar que los alimentos tienen un componente impositivo muy importante: IVA, Ingresos Brutos provinciales, Tasa Municipal, impuestos a la energía eléctrica y/o asociados al trabajador (independientemente de jubilación, obra social y seguro de accidentes, que son fundamentales).

Porqué sí a la actividad ganadera La actividad ganadera —cualquiera de ellas—genera una importante fuente de trabajo que indefectiblemente neceViene de página anterior. sita al trabajador viviendo en el campo, y es la simiente de la comunidad rural como supimos conocerla, y que contrasta con estos tiempos donde observamos falta de oportunidades laborales, aglutinamiento en ciudades, y asentamientos precarios.

Lamentablemente las políticas económicas en nuestro país, especialmente desde hace 50 años hasta nuestros días, han hecho que la agricultura desplace a las actividades pecuarias de los campos más productivos; y observamos como hoy lote de una superficie chica o mediana es trabajado por grandes maquinarias que realizan la tarea y se retiran del lugar, no afincando gente en el mismo.

A modo de ejemplo un lote chico o mediano puede ser trabajado en agricultura por una sola persona, o dos en época de cosecha, más un ingeniero agrónomo. La misma superficie, con un tambo, ocupa 7 empleados, el ingeniero agrónomo, y el veterinario. No marcamos esta diferencia en detrimento de la agricultura, que es sumamente importante y necesaria, pero en sociedad y concordancia con la ganadería y las actividades de granja, en todas sus formas. En el presente está muy en boga la agricultura familiar, las producciones orgánicas; y se trata de promover que la gente vuelva al campo.

Las estructuras están: si uno recorre nuestra provincia hay escuelas primarias y secundarias, centros de salud, y casas abandonadas (taperas) por doquier, ámbitos donde alguna vez vivieron productores. Encontramos además que en estas casas de campo había quinta de frutales, olivos, parideras de porcinos, tambos, corrales, todo de acuerdo a la medida del establecimiento.

Pero por más que se promueva la vuelta a vivir y trabajar en el campo, si las condiciones económicas no permiten solventar su desarrollo, y con la posibilidad de educar a los hijos, no se avizora que la vuelta al campo sea posible. Dándose las condiciones mencionadas, incluso podríamos anticipar que la vida en el campo hoy es mejor al contar con electrificación rural, telefonía celular y televisión satelital, entre otras ventajas comparativas y al alcance de un gran número de familias.

En definitiva, y como aporte para intentar reflotar el asentamiento de familias rurales cerca de su fuente de trabajo, necesitamos políticas económicas nacionales a largo plazo, más allá del partido político que gobierne; y los esfuerzos de entidades gubernamentales provinciales, y asociaciones de productores y demás actores de la industria Año 6 – Nº 74 5 comprometidos en ese acompañamiento de las decisiones.

Y que la vara con la que medimos nuestras expectativas sea pareja para todos, es decir, deben ser negocio todas las actividades agropecuarias sin desmedro de unas en favor de otras. Los beneficios o perjuicios derivados, que son consecuencia de políticas nacionales, se ven a largo plazo y va como ejemplo la destrucción de la red ferroviaria en nuestro país, que no fue solamente por una política nacional de los años ‘90 (ésta le dio el golpe de gra cia), sino que empezó en los años ‘60 y siguió en los ’70.

En la actualidad sufrimos las consecuencias los productores de materias primas, los industriales y la población en general que intentan seguir adelante con su actividad. De nada sirve una estructura o marco regulatorio para la ganadería en general si no está asociada a la valoración de la producción. Pensemos en esa industria a fomentar, y en la radicación de emprendimientos en las provincias, no en sectores industriales de grandes urbes (política que se fomentó también entre las décadas 1940 y 1950, cuya consecuencia se puede observar en los censos nacionales posteriores con la disminución de la población en las ciudades del interior del país).

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