Interés General

«Me llevo de Victoria el trabajo en equipo y la sensibilidad de los victorienses…en la novena se detiene el mundo y eso no se ve en todas partes»

Dialogamos con el Padre Milton Senestrari, actual vicario de Basílica Nuestra Señora de Aránzazu, quien en breve se trasladará a la ciudad de Concepción del Uruguay, como párroco de Parroquia San Roque de dicha ciudad. Lo que significó su paso por Victoria.

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Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR

El verano previo a la pandemia Milton “daba el SÏ” al sacerdocio, para comenzar a transitarlo desde la Costa del Uruguay, hasta que pasado un tiempo, en la navidad del 2022 recibía la noticia de su traslado aquí, a las Siete Colinas.

Así fue como desde el mes de febrero del 2023, claramente ha sabido sembrar en la ciudadanía victoriense una férrea cercanía, distintiva por sus alocuciones en los días patronales, cuando desde el altar se define jocosamente a sí mismo; amén de los distintos roles asumidos en nuestra ciudad, tanto a nivel clerical como docente, lo cual ha dejado expuesto su compromiso en su camino de vida elegido.

El Padre Milton hace unos días fue notificado de su traslado como párroco a Parroquia San Roque de la ciudad de Concepción del Uruguay; pero “nobleza obliga”, reconoció en diálogo con nuestro medio que si bien tomó la noticia con alegría y expectancia, no le resulta fácil ese transitar de irse de un lugar en el que uno está afincado.

“El Obispo me confió esta nueva misión, no ya como vicario, como estoy acá, sino como párroco de la comunidad de San Roque de Concepción del Uruguay” indicó, recordando además en su relato su paso por la misma ciudad años atrás en la Parroquia María Auxiliadora, conocida ésta por su pastoral social, social y educativa.

El sentimiento por la virgencita vasca que vivenció

Venir para la Costa del Paraná fue un cambio rotundo; es decir, la idiosincrasia de las dos costas entrerrianas son totalmente diferentes” enfatizó, haciendo un parangón con su lugar de nacimiento, Villa Paranacito, pueblo de unos 3000 habitantes y la tranquilidad victoriense; pero sobre todo destacó lo que se vive en la novena a Nuestra Señora de Aránzazu, “la ciudad funciona a través de la novena” enfatizó, agregando “la frescura y la sensibilidad del pueblo de Victoria ante la Virgen María. En la novena se detiene el mundo y gira en torno a María, y que María nos lleve a Jesús; y se vive a lo largo del año”.

Asimismo, subrayó la actividad del rosario matutino durante la novena, “que la vida gire en torno a la novena, que la novena esté llena, a pleno todos los días… es la primera vez que lo veo en una parroquia a eso”.

El trabajo en equipo…un aprendizaje

Párrafo aparte, dedicó al trabajo realizado en equipo en nuestra ciudad junto a los sacerdotes Marcelo Carraza y Maximiliano Vanerio, “algo que la gente ha aprendido es que hablar con Maxi, hablar con Marcelo o hablar con Milton es lo mismo…esa forma de trabajar es un aprendizaje”.

“A los tres se nos confió acompañar la vida de fe de Victoria, entonces los tres somos responsables, los tres nos hacemos cargo».

Victoria ya me conoció como cura, entonces la predisposición, el vínculo, cómo uno se posiciona, es diferente. Entonces, significó reafirmar mi vocación como cura, el trabajo en equipo, este modo de pensar la pastoral y la iglesia”.

Sacerdocio y docencia

Aparte de ser sacerdote, Milton discurre su tarea en la docencia, de hecho ocupó oportunamente la rectoría del Instituto John  Fitzgerald Kennedy.

Me animé al nivel superior trabajando en el San Benito con la coordinación de la carrera del profesorado de Filosofía, y estos roles también en educación secundaria. Si bien yo ya trabajaba en secundaria como docente, como asesor pedagógico, acá el cargo de vicerrector propiamente fue un desafío enorme también, porque era la primera vez con esta mezcla entre docente y cura” expresó, indicando además que estas acciones no restringen su sacerdocio, sino que lo amplían a otros ámbitos, ya que la pastoral educativa a su criterio es fundamental.

“Yo ya daba clases en el seminario, o sea en la formación sacerdotal. Daba clases de Metafísica, Filosofía de la Naturaleza, Filosofía Política, Historia de la Filosofía… así que tenía varios frentes. Pero lo distinto fue acá pensar la Filosofía en vistas a formar docentes. Entonces ya se dio de una manera más didáctica, pedagógica, desde la planificación de planes, de acciones, de estrategias, de pensar la educación (en este caso a nivel superior) con otra mirada, dándole mi impronta y mi aporte sacerdotal”.

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