NOVENO DIA PATRONAL «mirar, sanar y priorizar»

Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR
El último día de la novena a Nuestra Señor de Arájnzazu, contó con la presencia y palabra del Padre Pedro Brassesco, amén de la oficialización de diez nuevos socios de Cofradía.
El Padre Brassesco hizo hincapié en la necesidad de revisar cómo nos vinculamos con el prójimo. A través del pasaje de la curación del hombre de la mano paralizada en sábado, la homilía trazó un recorrido ético que interpela directamente los hábitos de consumo, juicio y convivencia de la sociedad contemporánea.
De la mirada que condena a la mirada que comprende
El punto de partida de la reflexión se situó en la sinagoga, espacio donde la observancia religiosa chocaba con la desconfianza. Frente a la mirada inquisidora de las autoridades de la época —centrada en el prejuicio, en la búsqueda del error ajeno y en la superioridad moral—, se contrapone la postura de Jesús. Su mirada no juzga a partir de rumores o etiquetas, sino que penetra en lo profundo del corazón con compasión.
La prédica instó a los creyentes a un examen de conciencia sobre la calidad de sus propios juicios hacia los demás, proponiendo el modelo de la Virgen María para educar una mirada capaz de buscar el bien en lugar de la falla.
Las parálisis del siglo XXI y el mandato de actuar
El análisis bíblico profundizó en la dimensión social del milagro. En el contexto de la época, la parálisis de la mano derecha —la herramienta principal de trabajo y sustento— implicaba la inmediata marginación de la comunidad.
Llevado a la realidad actual, el texto advierte sobre la existencia de parálisis no solo físicas, sino espirituales y psicológicas. Son muchos los individuos que hoy se sienten bloqueados o excluidos por dinámicas sociales cada vez más expulsivas. La respuesta a esta parálisis viene dada por un doble mandato: «ponte de pie» y «extiende tu mano». La frase no solo es una llamada a recibir ayuda divina, sino también una exhortación a convertirse en apoyo activo para quienes no pueden ponerse en movimiento por sí mismos.
La persona por encima de la estructura
El tramo final de la alocución abordó el debate entre el cumplimiento estricto de las normas y el bien del ser humano. La prohibición de sanar en sábado representa la rigidización de una tradición que terminó perdiendo de vista su sentido original: el descanso y el bien integral de la comunidad.
Frente a esto, la homilía remarcó una máxima fundamental: la centralidad de la dignidad humana. A diferencia de las instituciones, reglas y estructuras —que son temporales y pasajeras—, las personas poseen una vocación de eternidad. Las instituciones deben ser un medio para el servicio y la justicia, jamás un fin en sí mismas que justifique la omisión del socorro o la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.
NUEVOS SOCIOS DE COFRADÍA
Cofradía Nuestra Señora de Aránzazu, tal como lo hace tradicionalmente, presentó sus nuevos socios, en esta oportunidad diez personas fueron presentadas oficialmente durante la celebración: Tulia Reggiardo, Silvina Reggiardo, Daniela García, Luciana Martínez, Marcelo Tabares, Manuela Bartoloni, Fabio Righetti, Norma González, María Silvia Reggiardo, Tatiana Reggiardo e Hilda Sosa.
Vale destacar que Cofradía Nuestra Señora de Aránzazu, es un espacio donde gente comprometida trabaja no sólo para que el templo se encuentre en condiciones, sino para llegar a la comunidad a través de distintas acciones.
Algo de su historia
En 1946 un grupo de feligresas victorienses, reunidas con Monseñor Zenobio Lorenzo Guilland, con el entonces párroco José Germaniez y el Padre Gregorio Spiazzi , le daban forma a lo que hoy es una realidad y supiera mantenerse en el tiempo con firme presencia. De hecho, se encuentra cumpliendo ocho décadas de presencia en “Aránzazu”.




