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«La inflación y la pobreza van de la mano» Alfredo Trosman empresario textil

En el marco de un informe elaborado por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) que advierte una caída del 20% en la actividad del sector, Alfredo Trosman, titular de la emblemática Retacería Vea, analizó el impacto de la recesión, la apertura de importaciones y los desafíos laborales de cara al futuro.

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Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR

La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Un reciente relevamiento realizado por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) encendió las alarmas al señalar una caída generalizada del 20% en la actividad en lo que va del año, acompañada por la pérdida paulatina de puestos de trabajo. En este contexto de incertidumbre y reacomodamiento económico, la voz de los protagonistas del comercio local aporta una perspectiva fundada en la experiencia de campo.

Alfredo Trosman, titular de la icónica Retacería Vea con 60 años de trayectoria, analizó las variables que atraviesan tanto a la industria como al sector comercial en el actual escenario nacional.

El fin de la inercia inflacionaria y la escasez de circulante

Para Trosman, la situación actual responde en gran medida al cambio de paradigma económico impulsado por el Gobierno nacional. La transición de una economía con alta inflación hacia un esquema de libre mercado genera inevitables fricciones en el entramado productivo.

«Venimos con una inercia inflacionaria y ahora vamos en el sentido contrario. La industria textil, el comercio y la construcción están viviendo una realidad marcada por la baja de la inflación pero con una clara escasez de circulante», explicó el empresario.

Si bien reconoce que para los comerciantes la dinámica inflacionaria solía traducirse en un mayor nivel de actividad formal, Trosman fue enfático al señalar las distorsiones de aquel modelo: «Pensar que nos conviene la inflación sería egoísta. La inflación y la pobreza van de la mano. Los mayores márgenes de esa época se lograban a costa de una transferencia de recursos desde el consumidor hacia el comerciante o el industrial. El sistema sin inflación, que es el que rige en los países desarrollados, tiene que dar sus frutos con el tiempo».

Importaciones y la búsqueda de competitividad

Uno de los puntos clave del informe de FITA refiere al impacto de la apertura comercial en la producción nacional. Según Trosman, si bien la entrada de productos importados afecta directamente a las fábricas locales, también expone distorsiones históricas del mercado interno.

Al respecto, el comerciante remarcó la necesidad de que la industria nacional avance hacia mayores niveles de eficiencia y adaptación:

  • Precios de origen: Señaló que en diversos rubros entran mercaderías —especialmente de origen asiático— a precios notablemente bajos, en ocasiones bajo esquemas de subsidios o dumping.
  • Reconversión y márgenes: En un contexto de mayor estabilidad de precios, el sector comercial e industrial debe trabajar con márgenes de ganancia más acotados y predecibles, dejando atrás las remarcaciones preventivas típicas de los periodos de alta incertidumbre.
  • El contrapunto del proteccionismo: Graficó el problema recordando casos donde el cierre de aduanas permitía a ciertos sectores fijar precios sobrevaluados sin competencia externa, perjudicando al consumidor final.

Paralelismos históricos: la diferencia fiscal

Consultado sobre las similitudes entre el panorama actual y otros periodos de la historia económica argentina, Trosman trazó un paralelismo con el plan de convertibilidad de la década de 1990. Sin embargo, marcó una diferencia sustancial en el plano macroeconómico:

«La diferencia con los años noventa es que en aquel momento no se corrigió el déficit fiscal ni el sobredimensionamiento del gasto público. Hoy se busca atacar el déficit de raíz, lo que evita la necesidad de emitir moneda sin respaldo o tomar deuda para financiar el gasto estatal».

Capacitación y oficios: las claves para el empleo que viene

Con seis décadas al frente de un negocio familiar que ha sabido reinventarse frente a las recurrentes crisis del país, Trosman reflexionó sobre las transformaciones del mercado laboral y el impacto de las nuevas tecnologías.

Citando conceptos de la obra El trabajo de las naciones, del ex ministro de Trabajo estadounidense Robert Reich, el empresario remarcó que el desarrollo sostenible descansa sobre dos pilares fundamentales: la infraestructura y la capacitación de la gente.«Ante la automatización, la inteligencia artificial y el achicamiento del empleo industrial tradicional, el camino no es solo buscar un empleo, sino generar un trabajo a través de un oficio. Capacitarse en especialidades como plomería, electricidad o albañilería es lo que le va a dar sustentabilidad a la gente. El futuro está en la educación y la formación continua», concluyó.

Sobre el Informe de FITA

El informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) refleja la gravedad de la recesión que atraviesa el sector textil argentino durante 2026, caracterizada por la caída de la producción, el desplome del empleo formal y un elevado nivel de capacidad productiva ociosa.

1. Actividad productiva

  • Caída acumulada (Enero–Julio 2026): La producción textil acumuló un retroceso de 22,6% interanual, una baja sustancialmente más profunda que la de la industria general (2,6%).
  • Variación de julio: La actividad cayó 13% interanual en julio, situándose en los niveles más bajos de los últimos tres años.
  • Rubro más afectado: El segmento de tejidos y acabados encabezó el deterioro con un desplome de 35,1% acumulado a julio.

2. Impacto en el empleo

  • Puestos formales a junio de 2026: El sector (textil, confección, cuero y calzado) registró 92.531 empleos formales.
  • Pérdida mensual e interanual: Se perdieron 1.284 empleos entre mayo y junio de 2026, y 16.536 empleos respecto a junio de 2025.
  • Caída acumulada desde diciembre de 2023: Acumula una contracción de 28.322 puestos de trabajo.
  • Peso relativo: Representa el 8,4% del empleo industrial total, pero explicó el 50% de la pérdida mensual de puestos industriales en junio y el 31% de la caída interanual.

3. Capacidad instalada ociosa

  • Uso de capacidad (Junio 2026): El sector operó al 45,3% de su capacidad instalada, ubicándose 12,9 puntos porcentuales por debajo del promedio de la industria general (58,2%).
  • Evolución reciente: Muestra una baja de 1,3 puntos respecto a mayo y 0,9 puntos frente a junio de 2025. Desde 2024, el sector oscila entre un 30% y un 50% de uso de su capacidad, contrastando con la franja del 50% al 60% registrada durante 2023.

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