Cinco años atrás parroquia Nuestra Señora de Aránzazu era elevada a Basílica
Hace cinco años la ciudad de Victoria se enteraba a través del Padre Héctor Trachitte, en diálogo con los medios locales, sobre la elevación de parroquia a Basílica del templo mariano Nuestra Señora de Aránzazu. Lectura de la Bula Papal.

Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR
El 28 de mayo del 2020 el Obispo de la Diócesis de Gualeguaychú, Monseñor Héctor Luis Zordán, anunciaba al entonces párroco de Victoria, presbítero Héctor Trachitte, que el Papa Francisco había concedido el título de Basílica Menor a parroquia Nuestra Señora de Aránzazu «con el fin de intensificar el vínculo de esa iglesia con la Iglesia de Roma y con el Santo Padre, además de promover su ejemplaridad como centro de particular acción litúrgica y pastoral en la diócesis».
Vale destacar que el anuncio oportunamente fue recibido en el contexto del Año Mariano Nacional de Argentina y en plena cuarentena debido a la pandemia del coronavirus.
Ese día, el Padre Héctor Trachitte, a cargo de parroquia Nuestra Señora de Aránzazu, atendía a la prensa local, anunciando la «buena nueva». (VIDEO)
Lectura de la Bula Papal
Pasado el anuncio oficial, realizado el mencionado 28 de mayo 2020; el día 8 de septiembre fecha patronal de las Siete Colinas, la ahora Basílica Nuestra Señora de Aránzazu era el epicentro donde se dio lectura a la Bula Papal, donde se nomina la elevación a Basílica.
Lectura que fuera realizada por el Padre Pedro Brassesco. (VIDEO)
Historia de la Virgen de Aránzazu
Corría el año 1469, en Oyarzum, provincia de Guipúzcoa del País Vasco (España), cuando un pastor que cuidaba su rebaño fue atraído por el sonido de un cencerro.
Al llegar, encontró en un árbol de espinas una imagen tallada en piedra de la Virgen María con el Niño Jesús en los brazos. La exclamación del pastor fue: «¡Arantzan zu!» que se traduce como «¿Tú en el espino?».
La devoción se extendió con fuerza entre los habitantes del lugar hasta ser nombrada patrona de la provincia de Guipúzcoa. El lugar ubicado a 750 metros sobre el nivel del mar, rodeado de montañas y vegetación, se convirtió en monasterio y luego en santuario, fue servido por mercedarios, dominicos y desde 1514 por los franciscanos.
El monasterio estaba terminado hacia 1553 y soportó tres incendios. En 1950 se propuso la construcción de lo que es hoy la basílica y fue consagrada en 1969 para el V centenario de la aparición de la Virgen de Aránzazu.
En la imagen actual se muestra a la Virgen María tallada en piedra. Mide 36 centímetros y pesa 9 kilos. En su mano izquierda está sentado el Niño Dios y ambos sostienen lo que sería la figura del mundo. La imagen es acompañada por un espino blanco y un cencerro al lado.
La devoción a Nuestra Señora de Aránzazu en Argentina está arraigada a los orígenes y crecimiento de la ciudad de Victoria en Entre Ríos.
Por iniciativa de sus habitantes y de Salvador Joaquín de Ezpeleta, acaudalado comerciante y ferviente devoto de la Virgen bajo la advocación de Aránzazu, se levantó un oratorio en un amplio rancho.
La primera Misa en este lugar se celebró el 13 de mayo de 1810.
En sus inicios, este lugar se llamó Villa de Nuestra Señora de Aránzazu de la Victoria, hasta que en 1829 el gobernador de Entre Ríos, León Sola, le otorgó el título de ciudad.
En 1853 se comunica la bula del Papa Pío IX que autoriza a la advocación de Nuestra Señora de Aránzazu y de San José Obrero como patronos de la ciudad.
La primera piedra de la iglesia fue instalada el 21 de abril de 1872 y el 8 de septiembre de 1875 se bendijo e inauguró el altar.




