Después de 50 años la religiosa victoriense Graciela Firpo renovó sus votos
La celebración de la Santa Misa de las 20:00 de este domingo 22 de marzo en Basílica Nuestra Señora de Aránzazu, fue el epicentro de la Renovación de Votos, de la religiosa Graciela Firpo, con la presencia del Obispo de la Diócesis de Gualeguaychú, Monseñor Héctor Luis Zordán.

Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR
Luego de cinco décadas desandando su camino dentro de la Congregación Hermanas Auxiliares Parroquiales de Santa María, la religiosa victoriense Graciela Firpo, quien se encuentra radicada en nuestra ciudad desde hace un par de años, renovó sus votos en la misa central de las 20:00 celebrada por el obispo diocesano Monseñor Héctor Luis Zordán, este domingo 22 de marzo, en Basílica Nuestra Señora de Aránzazu, donde estuvo acompañada por su par la Hermana Liliana Di Giallonardo, familiares y amigos,
La Renovación de los Votos «50 años de fidelidad…»
«…Con estos sentimientos, en estos 50 años renuevo mi consagración. Te digo con todo mi corazón Señor y Padre nuestro yo, Graciela Noemi, poniendo mi confianza en los méritos de Tu amado Hijo Jesucristo y en la protección de la Santísima Virgen María, renuevo mis votos de obediencia, pobreza y castidad en la congregación de las Hermanas Auxiliares de Santa María, según sus constituciones y para el servicio de la Iglesia. Confiando en tu fidelidad, espero, Señor, en tu misericordia y que así como me has dado la gracia para este ofrecimiento, me la darás para perseverar en él a mí»…(video)
Graciela definió en su alocución su camino no como una rutina, sino como una vigilia activa. Sus palabras destacaron:
- Vigilancia: Ser «centinela» que no claudica.
- Enamoramiento: Una entrega que sigue vigente hacia la persona y el proyecto de Jesús.
- Utopía: La convicción de que el Reino de Dios el único horizonte.
La Renovación de la Alianza
En un acto de humildad y confianza, se reafirman los pilares de la vida religiosa:
«Renuevo mis votos de obediencia, pobreza y castidad… confiando en tu fidelidad, espero, Señor, en tu misericordia.»
La Oración de la Comunidad
El rito cierra con una petición comunitaria para que la gracia que la sostuvo durante cinco décadas la acompañe hasta la meta:
- Gratitud por el servicio entregado con sencillez.
- Petición de mantener el mismo entusiasmo del primer día.
Homilía “ÉL vive y te quiere vivo» Monseñor Héctor Luis Zordán
Una homilía en contexto de cuaresma, la brindada por el obispo diocesano Monseñor Héctor Luis Zordán, centrado en la transición de una «vida arrastrada» a una «vida en plenitud» a través de la figura de Jesús
El peso de una vida «arrastrada»
El orador comienza analizando una expresión cruda: «Para vivir como vivo, mejor no morir de viejo». Esta frase refleja un sentimiento común de desesperanza donde la vida se siente como una carga o una amenaza, ya sea por:
- La enfermedad.
- Las pérdidas afectivas.
- El dolor o el miedo a la muerte.
Sin embargo, el texto señala que, incluso en ese cansancio, en el fondo de cada persona permanece una sed de eternidad y de vivir en virtud.
El encuentro con Jesús y Lázaro
Se utiliza el relato del Evangelio (la resurrección de Lázaro) para mostrar la pedagogía de Dios:
- La aparente tardanza: Jesús no llega de inmediato cuando Lázaro enferma. Esto suele desconcertar, pero el propósito es manifestar la «Gloria de Dios».
- La revelación: Ante el dolor de Marta, Jesús lanza la declaración central: «Yo soy la resurrección y la vida». No es solo alguien que da la vida, sino que Él mismo es la Vida.
El mensaje del Papa Francisco
Monseñor Zordán relacionó el Evangelio con una frase contemporánea del Papa Francisco: «Él vive y te quiere vivo».
“la buena noticia es que el Dios de la vida quiere rescatarnos de aquello que nos hace sentir muertos en vida”.
La respuesta: Una fe que se deja rescatar
El texto propone que creer no es solo un asentimiento intelectual, sino una acción dinámica:
- Dejarse revivir: Permitir que Jesús sane, rescate y llene de vida los espacios de «muerte» en nuestro corazón.
- Vivir en Él: Reconocerlo como el Señor que saca vida incluso del sepulcro.
La invitación hacia la Pascua
Finalmente, se hace un llamado a no ser meros «espectadores de televisión» durante la Semana Santa. El objetivo es:
- Renovar el Bautismo: Recordar que por el bautismo ya morimos y resucitamos con Cristo.
- Vivir la propia Pascua: Que la fiesta no pase de largo, sino que sea una transformación real del discípulo.
Algo sobre Graciela
El otoño de 1975 fue el momento perfecto e indicado para que Graciela comience oficialmente su transitar en la vida religiosa, camino que tuvo su siembra en sus años adolescentes huertanos, discurridos también en el grupo de jóvenes de Parroquia Nuestra Señora de Aránzazu, de la mano de los recordados sacerdotes Padre Ángel Veronesi, Padre Reynaldo Tentor y el entonces Abad Eduardo Ghiotto.
«Desde adolescente sentí la necesidad de servir, de ir al encuentro de los que no podían llegar a las capillas» indicó Graciela, haciendo hincapié en la siembra de aquellos años, realizada tanto desde las clases de catequesis que dictaba en Rincón de Nogoyá, de donde es oriunda, como en Puerto Esquina; amén de su perseverante participación en los grupos juveniles de la entonces Parroquia Nuestra Señora de Aránzazu, de misiones, campamentos y mucha vida juvenil desde espacios católicos.
-¿En tu adolescencia ya sentiste un llamado especial?
-Sí, supe desde temprano que eso que hacía de relacionarme, ayudar desde la comunidad, quería hacerlo toda la vida. Quería acompañar a Jesús desde la misión evangelizadora, yo quería estar cercana a la gente.
El encuentro con ese llamado
Lo que pasaba por su inquieto espíritu lo habló con el Abad Eduardo Ghiotto, quien le sugirió la Congregación Auxiliares Parroquiales de Santa María, ya que las consagradas integrantes de la misma, solían realizar retiros espirituales en la Abadía del Niño Dios.
«Enseguida viajé a Buenos Aires y vi como se movían» comentó la Hermana Graciela, destacando que el acompañarlas y vivenciar in situ el trabajo territorial que realizaban, hizo que pudiese valorar en su exacta dimensión la labor allí desplegada, la que claramente hacía espejo en lo que su corazón le dictaba.
«las hermanas iban a casas tomadas, conventillos, hablaban con las mujeres que ejercían la prostitución, visitaban a personas privadas de su libertad» dijo, detallando esas acciones que confirmaban su deseo de ser parte, agregando además que realizan un trabajo articulado con profesionales de diversas áreas.
Ya adentro y siendo una más de ellas, Graciela estuvo en Goya, Corrientes, en un centro de cura de adicciones, acompañando en esa situación adversa a muchas jóvenes, con el fin de ayudarlas a reconocer a Jesús y que encuentren su dignidad, «vi conversiones muy profundas a lo largo de mi estadía allí».
«Somos primero vecinas, luego cristianas y después consagradas«
«La vida religiosa me ha ayudado a crecer en libertad, sanando mis propias heridas y enseñándome a ser más compasiva con las mujeres, con las familias» enfatizó, exponiendo luego el lema que las define, dicho por su fundador Padre Rodolfo Carboni, «nosotras somos primero vecinas, luego cristianas y después consagradas», dejando así en claro la mirada empática comunitaria que les atraviesa.
Graciela descubrió a Jesús en su vida, a través de su deseo de relacionarse en comunidad, de ser un actor social que interacciona, pero desde la religión, acompañando, de hecho, dijo siempre recordar que cuando de adolescente cantaba en los grupos de jóvenes una canción que decía «para algo más grande yo he nacido», frase ésta que caló tan hondo en su corazón, al punto de darse cuenta de esa invitación a una vida consagrada.
«El carisma de mi congregación es la conciliación» expresó, subrayando luego que su fortaleza parte de una fuerte oración, «lo que me sostiene es la oración de cada mañana, tengo mis momentos de intimidad con Dios, siento que sigo estando en el mundo, pero los valores del mundo no me toman, hice votos de pobreza, castidad y obediencia».
Al finalizar expresó con énfasis «no dejo que el mundo me contamine, mi oración matutina es la intercesión, soy felíz con lo que me toca…cada vez que voy al geriátrico Domingo Cúneo y doy tiempo y escucha a los viejitos, ahí me doy cuenta de que valió la pena haber entregado mi vida». (video entrevista que le realizáramos oportunamente desde ENTRERIOSNOTICIAS.AR)








