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Empresario textil victoriense distinguido por su ascendencia con uno de los fundadores de la primera Cooperativa Agrícola nacional y sudamericana

El empresario textil local Alfredo Trosman junto a su familia fueron distinguidos por ser descendientes de uno de los fundadores de la primera cooperativa agrícola provincial, nacional y sudamericana. Dialogamos con él.

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Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR

La punta de lanza de esta historia que hace espejo en las Siete Colinas, nace en la Costa del Uruguay entrerriana más exactamente en la icónica Cooperativa Agrícola Limitada Lucienville, ubicada geográficamente en la localidad de Basavilbaso, proyecto nacido  el 12 de agosto de 1900, de la mano de un grupo de colonos judíos, más exactamente quince hombres que impulsados por la necesidad de unirse mancomunadamente frente a las adversidades del campo, tuvieron una visión que ha sabido sostenerse a lo largo de 125 años.

Una de aquellas quince almas que bregaron por el futuro de la tierra, fue la de Don Adolfo Finvard, colono judío de aquellos años y lares, bisabuelo de Alfredo Trosman, reconocido empresario textil local, cuyo comercio es parte de la idiosincrasia de Las Siete Colinas y que el próximo año se apresta a celebrar seis décadas de vida en el circuito comercial de las telas.

Asi fue como el pasado 12 de agosto, Basavilbaso conmemoró los 125 años de la Cooperativa Agrícola Lucienville, pionera en el país y en Sudamérica, reuniendo a autoridades provinciales, dirigentes cooperativos, asociados y descendientes de aquellos quince pioneros del cooperativismo, entre quienes se encontraba la familia Trosman, encabezada por Alfredo Trosman; Israel Trosman y su esposa Celeste González junto a sus hijos y Judith Trosman acompañada de su marido Marcelo Torres; todos en nombre de Don Adolfo Finvard.

Un sentir cooperativo que se lleva en la sangre

En diálogo con ENTRERIOSNOTICIAS.AR, Alfredo Trosman habló desde la historia oral que le atraviesa intrafamilarmente respecto del recuerdo de aquel bisabuelo que supo forjar el cooperativismo entrerriano. “la mayoría de aquellos quince, vinieron de Besarabia, región del sureste de Euopa Oriental, Ucrania; todos vinieron por una necesidad de buscar una nueva vida de forma muy humilde y se radicaron en la zona de Baso” comentó, agregando que fue el varón Mauricio Hirsch filántropo alemán, quien compró 40 mil hectáreas, entregándolas en venta a familias que fueron y son la siembra y cosecha de las colonias judías que allí se apostaron.

“Cuando llegamos al evento nos encontramos con muchos descendientes de aquella época, pero de la cooperativa solamente había tres grupos de la totalidad de aquellos quince hombres” comentó, subrayando luego en su relato la importante colonia judía que se conformó en nuestro país logrando una gran influencia en la colectividad, en la parte cultural, en el trabajo y en muchos roles y espacios más.

El lema del cooperativismo versa “esfuerzo propio, ayuda mutua”, palabras éstas que han calado en el sentir de muchos descendientes de aquellos precursores, incluso en el andar y trayectoria de Alfredo nuestro entrevistado, quien dijo supo desandar algunos caminos del cooperativismo desde el Banco Cooperativo junto a oros victorienses, pertenecientes al agro.

“El que nos hayan dado este reconocimiento nos dio mucha alegría como familia, es como ver nuestros antepasados, fue un orgullo ser partícipes del acto y haber recibido esta distinción, diploma que voy a enmarcar y colocar en mi negocio”.

Algo sobre la historia de la Cooperativa Agraria Lucienville

El 12 de agosto de 1900 en la Colonia Lucienville, ubicada en la localidad entrerriana de Basavilbaso -Departamento Uruguay-, se fundó la Sociedad Agrícola Israelita, una organización pionera en el cooperativismo agrario en la República Argentina. Esta institución, que más tarde adoptaría el nombre de Cooperativa Agrícola Lucienville Ltda., se constituyó como la primera cooperativa agrícola del país, y representa un hito fundamental en la historia del movimiento cooperativo argentino y latinoamericano.

En 1926, la cooperativa adoptó oficialmente el nombre de Lucienville, en homenaje a Lucién, el hijo del Barón Maurice de Hirsch, benefactor de la inmigración judía en Argentina, fallecido en 1887. Hirsch financió el traslado de los inmigrantes judíos desde Europa del Este y les ofreció tierras, capacitación, y todo lo que necesitaran para poder desarrollar su vida en estas tierras.

Estos 125 años constituyen un aniversario trascendente para la comunidad de Basavilbaso y para toda la provincia, dado que la cooperativa luego de su fundación a comienzos del S XX, se convirtió no solo en un centro de operaciones agrícolas, sino también en un espacio de encuentro comunitario, de debate y formación. Asimismo, fue gestora de proyectos sociales y culturales, como la creación de una biblioteca, un teatro de aficionados y la construcción de un hospital regional en 1910, según consta en los fundamentos para su declaración de interés por parte de la Cámara de Diputados, de la mano del diputado provincial Gustavo Hein.

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