Enrique Cresto habló de sus aspiraciones para ser gobernador ¿su abuelo… ex gobernador?
El diputado provincial de Más para Entre Ríos y ex intendente de Concordia, Enrique Cresto, confirmó sus aspiraciones a la gobernación de cara a 2027. Recordamos cuando por su paso por Victoria nos relatara lo vivido intrafamiliarmente en época de dictadura, cuando su abuelo ex gobernador estuvo privado de su libertad.

Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR
Ante medios provinciales, Enrique Cresto, ex intendente de Concordia y actual diputado provincial, expuso su intención de ocupar “el sillón de Urquiza”.
“Sentimos que estamos y que conocemos la provincia y que tenemos una visión de ella, pero en política no es lo que se quiere, es lo que se puede», señaló.
De todos modos, reconoció las aspiraciones de otros dirigentes peronistas como la intendenta de Paraná, Rosario Romero; el de Concepción del Uruguay, Eduardo Lauritto; el excandidato Adán Bahl, y Guillermo Michel. «El bastón de mariscal lo tenemos todos» enfatizó.
El legado de su abuelo Domingo Cresto tras las rejas que lo marcó
Si bien la carrera de Cresto es conocida, bien vale traer a estas líneas “algo” de su historia de vida, que hace espejo en las lides provinciales y nacionales.
Oportunamente, en el año 2021 durante su precandidatura a una banca nacional, Cresto visitó Victoria. Aquel día desde ENTRERIOSNOTICIAS.AR dialogamos con él sobre los duros momentos familiares ocurridos en marzo de 1976.
Aquello a raíz de pertinentes declaraciones que realizara a nuestro medio por entonces el ex legislador radical Rodolfo Parente, quien recordó el cautiverio del abuelo de Enrique Cresto y ex gobernador, Domingo Cresto y la persecución política sufrida, ya que ambos compartieron el lugar de detención.
Enrique no escatimó en recuerdos al reflexionar sobre cómo la infancia en dictadura moldeó su vocación pública.
«Mi abuelo estuvo preso cinco años y medio…yo lo sufrí mucho, de chico me llevaban a visitarlo a la cárcel y lo saludaba detrás de las rejas…cuando me festejaban los cumpleaños, sólo iba la maestra y algunos compañeros, porque era peligroso ir a la casa de los Cresto», relató.
El 25 de marzo de 1976 no fue una fecha más. Apenas 24 horas después del golpe de Estado que instauró la última dictadura militar en la Argentina, en Entre Ríos nacía Enrique Tomás Cresto. Mientras su madre daba a luz, su abuelo —el exgobernador provincial Enrique Domingo Cresto— permanecía desaparecido, y tanto su padre como sus tíos se encontraban encarcelados por el nuevo régimen de facto.
La historia fue recordada recientemente tras las declaraciones del exlegislador radical Rodolfo Parente, quien evocó con aprecio la figura del exmandatario peronista y los trágicos momentos de su secuestro.
El secuestro y los años de encierro
Según el relato intrafamiliar, el operativo para capturar al gobernador saliente tuvo lugar en la zona de La Loma, en el acceso a la ciudad de Paraná, cuando se disponía a entregar formalmente el mando. Fue interceptado por patrulleros, efectivos de la Policía y del Ejército, golpeado en el suelo y privado de su libertad.
Durante su cautiverio, que se extendió por cinco años y medio pasando por los penales de Paraná, Gualeguaychú y Concordia, el exmandatario fue víctima de torturas físicas y psicológicas. Entre los tormentos descriptos se incluye el encierro durante días enteros en un cajón de muertos con solo una pequeña perforación para respirar, así como la confección de declaraciones falsas mediante la tortura a sus funcionarios.
Crecer a la sombra del estigma y la reja
Para Enrique Cresto, los primeros recuerdos de la infancia quedaron irremediablemente marcados por la represión estatal. «A los 4 años me acuerdo que alquilaban el trencito de la alegría para llevarme a la cárcel en Concordia; mi abuelo bajaba a saludarme de atrás de la red», rememoró.
El contexto socio-político también repercutió en el entorno cotidiano de la familia. Los cumpleaños infantiles en la casa familiar transcurrían casi en soledad, asistidos únicamente por la maestra y algún compañero de escuela debido al temor que generaba el régimen militar. En el ámbito escolar, las preguntas de los niños sobre la situación de su abuelo reflejaban el peso del estigma de la época.
Un proyecto productivo de provincia
A pesar del sufrimiento, la figura de Enrique Domingo Cresto es recordada por su visión del desarrollo provincial. De raigambre irigoyenista en sus inicios —llegó a presidir la Juventud Radical en la década de 1930— y con un fuerte perfil productivo como citricultor, arrocero y apicultor, impulsó la idea de transformar a Entre Ríos en «la granja de la República».
Bajo su gestión se promovió la matriz productiva junto con la creación de celebraciones icónicas que persisten hasta la actualidad, tales como la Fiesta del Ternero en Feliciano y la Fiesta del Arroz en San Salvador.
Ese legado familiar y las marcadas vivencias de la infancia fueron, según expresa su nieto, el motor fundamental que más tarde lo llevó a volcarse a la militancia durante sus años de educación en la universidad pública, concibiendo a la política como una herramienta indispensable para la transformación social.




