La Batalla de Cepeda pone fin al Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata

El Directorio del Río de la Plata mantenía, desde 1815, un conflicto armado con las provincias del Litoral lideradas por el Protector de los Pueblos Libres, General Don José Gervasio Artigas. “Éste enfrentamiento se agudizó, en 1820, a partir de la negativa del Director Supremo, General Don José Rondeau, a invadir la Banda Oriental para hacer frente a las tropas portuguesas, que terminaron tomando ese territorio”.
También molestaba al Litoral “el rígido control de la navegación que ejercía Buenos Aires sobre los ríos Paraná y Uruguay y la búsqueda que había hecho el Congreso de Tucumán de un monarca extranjero para reinar en el Río de la Plata”.
Finalmente, en aquel contexto, la Constitución de 1819 (dictada por el Congreso General Constituyente) no pudo cumplir el objetivo de unir el país. Así, sancionada en plena guerra civil, fue desechada por el Litoral “al haber sido redactada por un organismo desprestigiado”.
Entre Ríos y Santa Fe, “que habían soportado y rechazado las reiteradas invasiones militares dispuestas por el Directorio (para dominarlas y separarlas de la política federal), desconocieron dicha Carta Magna (por estimar que estructuraba un régimen institucional unitario adverso a los principios que defendían) y organizaron sus ejércitos para llevar la guerra a Buenos Aires”.
El Ejército Federal, comandado por el General Don Francisco “Pancho” Ramírez, se organizó en tres divisiones. “La santafesina (que reconocía por jefe a su Gobernador General Don Estanislao López), la Correntina-misionera (bajo el mando del Marino irlandés Don Pedro Campbell) y la Entrerriana (cuya cabeza era el propio General Don Ramírez)”. A estas divisiones “se agregó un escuadrón de 80 chilenos” con su General (de la misma nacionalidad) Don José Miguel Carrera. “En conjunto, el Ejército se formó de 1.200 a 1.600 hombres”. Era evidente que “los Caudillos del Litoral no respondían a la Jefatura del General Don Artigas, preanunciando la ruptura que se produciría tras el enfrentamiento”.
El Ejército Directorial “estaba formado por 2.000 soldados aproximadamente, Comandado por el Director Supremo, General Don Rondeau, quién tuvo la desobediencia del General Don José Francisco de San Martín (que no bajó con sus tropas al Litoral) y del Ejército del Norte (que se sublevó en Arequito)”.
Finalmente, el 1 de Febrero de 1820, las dos fuerzas se encontraron en la Cañada de Cepeda (Santa Fe). “La batalla fue rápida y, a las primeras cargas de las impetuosas caballerías federales, las tropas porteñas se disolvieron”. Su derrota dejó, a los vencedores, libre el camino a Buenos Aires.
Las consecuencias políticas, de este acontecimiento, fueron significativas, pues “en Cepeda quedaron enterradas para siempre las pretensiones monárquicas y triunfante el concepto federal, republicano representativo”. Además, en aquel contexto, “el Directorio se desintegró, lo que permitió que Córdoba reasumiera su soberanía, Santiago del Estero se independizara de Tucumán, San Juan y San Luis de Cuyo, Mendoza designó al Señor Don Tomás Godoy Cruz como Gobernador y actuó como Estado independiente, La Rioja se separó de Córdoba y Tucumán se declaró, también, República Independiente”.
Paralelamente, “Buenos Aires dejó de ser la cabeza rectora del nuevo país y pasó a ser una provincia más que designó al General Don Manuel de Sarratea como Gobernador”.
Por último, el 23 de Febrero, los Generales Don Ramírez y Don López firmaron con el General Don Sarratea el Tratado del Pilar, “donde se reconocían muchas de las demandas del Federalismo”.
Como dijo el Historiador Don Diego Luis Molinari fue Cepeda: “la batalla de un minuto” y “la definición de un siglo”.
Prof. Damián D. Reggiardo Castro.
Fuentes Consultadas:
-Archivo de Entre Ríos.
-Arozena, Hugo Néstor y otros. “Enciclopedia de Entre Ríos. Historia. Tomo II”. 1º Ed. Editorial de la Mesopotamia. 1978. Págs. 91-93.




