«Me voy con la certeza que Victoria, Aránzazu, San Roque, Kennedy, Huerto y San Benito, las capillas, los scouts, la ciudad, el campo…me hablan de Dios…» el Padre Milton Senestrari se despidió de Victoria
El Padre Milton Senetrari se despidió de Victoria. Su última misa en Basílica Nuestra Señora de Aránzazu. Su emoción y agradecimiento.

Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR
Profundamente conmovido y claramente agradecido a su servicio pastoral, caminado estos tres años y medio en nuestra ciudad, el Padre Milton Senestrari celebró su última misa en Basílica Nuestra Señora de Aránzazu, como integrante del clero local; ya que en horas parte hacia la ciudad de Concepción del Uruguay, donde fue designado oportunamente párroco en Parroquia San Roque, de dicha ciudad de la Costa del Uruguay.
Su sentida homilía “Victoria me habla de Dios”
Una homilía la del Padre Milton, sentida y expuesta desde el corazón, reflejando a través de la misma un sentimiento férreo, firme, de clara siembra y cosecha y de gozo profundo, construido en su paso por Victoria. Hizo un repaso geográfico y comunitario por los barrios, capillas y grupos con los que compartió sus 3 años y medio de ministerio sacerdotal, pero aceptando de buen grado su nuevo destino sacerdotal, con la misma certeza de que Dios seguirá estando presente en su nueva comunidad.
Expuso en sus palabras al amor de Dios como motor de la vida, la misión y la comunidad. (video)
“Todo es cuestión del amor de Dios…de dónde venimos, adónde vamos y lo que decidimos, la vida es cuestión del amor de Dios. La misión es cuestión del amor de Dios. El formar comunidad es cuestión del amor de Dios” indicó con énfasis y visiblemente emocionado el Padre Milton, al inicio de su última homilía en Basílica Nuestra Señora de Aránzazu.
“Y el amor de Dios no procede de nuestras fuerzas, sino de su gracia…si no fuese por su amor, no estaríamos aquí en este momento”.
Luego, embargado por una emoción que definía el momento, expuso mucho, todo y más de lo que sus tres meses y medio en las Siete Colinas, sembraron en su corazón.
“Alabo a Dios y me voy con esa certeza que Victoria me habla de Dios, Aránzazu me habla de Dios, San Roque me habla de Dios, Kennedy, Huerto y San Benito me hablan de Dios; las capillas, los scouts, la ciudad, el campo, los niños, los adolescentes, los jóvenes y los adultos.
“Lo alabo porque estos tres años y medio me han hablado de Dios, celebro y me llevo en el corazón cada encuentro, cada oración, cada misa, jornada, concurso, misiones, campamentos, encuentros, patronales, cada rincón de este lugar”.
“En estos años, el amor de Dios me encontró en las formas de amar y servir como sacerdote, sin olvidar mi misión de paz, de fe y de entrega, porque cada persona y cada alma me habló de Dios y de su amor”.




