«No busco fama, ni dinero, ni poder, porque para esas cosas me hubiese quedado en el periodismo que me iba bien…» Padre Pedro Brassesco
Extenso diálogo mantenido con el Padre Padre Brassesco, victoriense, sacerdote y comunicador social, quien a partir de este domingo se hizo cargo de la Parroquia Santa María Goretti en la costa del Uruguay, después de haber estado casi tres años en Colombia.

Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR
El victoriense Pedro Brassesco, reconocido y querido sacerdote, con presencia en el clero diocesano desde el año 2008, desde este domingo 6 de julio se hizo cargo de la ahora Parroquia Santa María Goretti en Concepción del Uruguay, luego de haber estado más de dos años en el Celam, Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño, como Secretario Adjunto.
Un presbítero con gran llegada al común denominador de las personas, ayudado claramento por su costado periodístico, ya que cuenta en su trayecto de vida su paso por las comunicaciones, habiéndolo transitado en diversos medios de la provincia, incluso dirigiendo importantes medios radiales; previo a lo que fue su ingreso al Seminario María Madre de la Iglesia en la ciudad de Gualeguaychú.
Desde ENTRERIOSNOTICIAS.AR, dialogamos con él, previo a su afincamiento en la ciudad de Concepción del Uruguay.
Su paso por el periodismo
Como todo adolescente, impregnado de las ansias de un futuro prometedor, Pedro al finalizar el secundario en la Escuela de Comercio, estudió Comunicación Social en la capital provincial, profesión ésta que supo desarrollar, ocupando distintos rangos, tanto en locución, periodismo y en direcciones de importantes medios radiales de la provincia.
El recuerdo que capitaliza de su paso por las “lides del periodismo” le dejó la circunstancia que impera dicha área, pero sobre todo el reconocer la verdadera esencia del rol periodístico.
“Te permite analizar la realidad con otros ojos, descubrir en la realidad los signos de los tiempos desde los cuales van desarrollándose los pueblos, las comunidades, tener una mirada como más amplia justamente de los acontecimientos más allá de las noticias” enfatizó.
“Creo que esa es la diferencia entre ser periodista o un narrador de crónicas cotidianas, uno puede ver esa realidad más allá de las coyunturas de cada momento, caminarlas desde otro lugar”.
Ese “sentir” que lo guió al sacerdocio
Cuando estaba discurriendo un ascendente camino dentro del mundo de las comunicaciones, el Padre Pedro comenzó a sentir que esa vida profesional no le completaba, no le era de plenitud, no le daba la felicidad que todo ser humano busca desde sí mismo.
“Todo fue progresivamente, pero en algún momento sentí claramente que tenía que emprender una búsqueda de la felicidad descubriendo en mí mismo, que si bien me iba bien como periodista, me gustaba lo que hacía, no sentía que fuera lo que me realizara plenamente en la vida, desde lo profundo de mi corazón”.
En esa línea expresó con contundencia “yo me imaginaba siendo una persona mayor y diciendo bueno, tal vez he dedicado toda mi vida a esto, no me imaginaba justamente en esa instancia de mi vida diciendo, bueno, si bien me ha ido bien o he dedicado toda mi vida al periodismo, he sido completamente feliz en ese rol y fue ahí entonces cuando inicié una búsqueda más profunda, más existencial”.
Siendo así claramente aquel relato, la escenificación de su paso de la vida dentro del periodismo, a la vida clerical; destacando de aquellos años el acompañamiento de otras personas y sacerdotes, sellando en él su presente pleno y feliz, según sus propias palabras.
Su llegada al sacerdocio
El año 2002 sostenido en una decisión ya tomada desde su esencia mas pura, fue la punta de lanza de un prolífico camino eclesial recorrido por el Padre Pedro Brassesco, que ha ido in crescendo, transitando in situ no sólo las tierras de la Diócesis de Gualeguaychú, en Gualeguay, Ibicuy y esporádicamente su natal Victoria, sino también tierras centroamericanas que institucionalmente articulan con la diócesis, como es el Celam, Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño y organismos de la Iglesia Católica como la Conferencia Episcopal Argentina y las Obras Misionales Pontificias Argentinas.
Hoy en día se enfrenta a un nuevo desafío personal que lo tiene nuevamente en tierras diocesanas, puesto que después de haber estado por más de tres años en el Celam, ha sido destinado a la actual Capilla Santa María Goretti de la ciudad de Concepción del Uruguay, próxima a ser oficializada como parroquia, al unísono de su llegada allí.
Advocación aquella la de Santa María Goretti que acompañará el camino del Padre pedro en la Costa del Uruguay, que nos habla de una laica y mártir asesinada por un acosador, canonizada como Santa en 1950 por la Iglesia Católica.
-¿Cómo fue ese transitar en el seminario, después de haber dejado un camino en el que claramente te iba bien?
-Primero uno siempre se pregunta si verdaderamente es lo que a uno efectivamente le va a hacer felíz y lo que Dios quiere para uno en su vida. En el seminario la tentación más grande era que yo sabía que en el mundo de los medios me iba bien y que si salía, al otro día tenía trabajo en los medios, pero también persistía esa seguridad interior de que en realidad el camino era este otro, son las luchas que uno tiene que dar en el sentido de la perseverancia.
“Yo siempre pensé y dije no busco ni fama, ni dinero, ni poder, porque para esas cosas me hubiera quedado en el periodismo, que era conocido, me iba bien económicamente y que uno puede reconocer cierto manejo de poder” dijo enfático.
“En la búsqueda del sacerdocio, uno realmente tiene que entender que la autoridad es servicio y que cualquier lugar que uno ocupe es precisamente para el servicio a Dios y el bien de la comunidad”.
Luego en su relato, dejó en claro que su paso por distintas capillas y parroquias dentro de la diócesis, amén de su paso por el Celam, han capitalizado su mirada intrainstitucional de la Iglesia Católica, “estando en la parroquia, uno lo ve desde la realidad cotidiana de las personas, desde las realidades económicas y sociales, pero también desde un lugar de servicio, como puede ser la Conferencia Episcopal o el Celam, donde uno tiene una mirada más general de la Iglesia”.
“La Iglesia no se agota en la sacristía o en las cuestiones cotidianas de una parroquia, porque es mucho más grande y la fe justamente se vive de una manera diversa en cada uno de los lugares a partir de su historia y de su cultura” indicó.
Hizo hincapié además en las dos dimensiones que se complementan desde su trayectoria, las que son necesarias justamente para no tener ni una mirada localista.
Por un lado el camino parroquial desandado junto a la comunidad “que hace que el sacerdote no se encierre en cuestiones burocráticas o abstractas de la fe que hace que la fe termine desencarnada justamente de los problemas cotidianos de la gente” y por el otro lo institucional.
Su servicio en Latinoamérica
“En noviembre del 2021 llegué a Colombia para incorporarme como Secretario General Adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano” comentó Brassesco, para luego agregar que fueron 3 años y medio de servicio, según lo acordado pertinentemente con antelación con el obispo diocesano Monseñor Héctor Luis Zordán.
Su partida va a la par de la celebración de los 70 años del mencionado organismo.
Subrayó la participación laical en Argentina, la cual es absolutamente de mayor presencia, en cuanto la latinoamericana.
“La fe es una sola, se vive y se expresa de maneras muy distintas en cada lugar a partir de su realidad cultural y de su historia misma, de la historia de la iglesia y de cada uno de los pueblos”.
En ese sentido, trajo a su alocución su paso el año pasado por la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo, llevada a cabo en Roma bajo el lema «Por una iglesia sinodal, comunión, participación y misión», con la participación del papa Francisco, donde se pudo visibilizar la posición de la fe en el multiculturalismo.
“Uno podía ver que los problemas que tenemos para animar la fe en latinoamérica son muy distintos a los que existen en África o en Asia, por ejemplo, para los africanos, un problema concreto en la vivencia de la fe es la poligamia, que la tienen como una realidad cultural en 19 países y que está aprobada también socialmente”.
“Creo que justamente la posibilidad de conocer distintas experiencias eclesiales nos va mostrando que la fe es la misma, pero es una fe encarnada a partir de estas realidades y que se vive de distintas maneras”.
Papa Francisco y papa León XIV
En su recorrido sacerdotal, Pedro ha conocido vastamente al papa Francisco, como asi también al papa León XIV, de quienes expresó considera que el actual mantiene la impronta y mirada dejadas por su antecesor.
“El legado del Papa Francisco para la Iglesia ha sido muy grande, porque ha iniciado procesos transformadores dentro de la Iglesia en cuanto a su estilo, en su forma de ser de la Iglesia. El papa ha buscado que el pueblo tenga centralidad en Jesús”.
“El Papa León XIV es una persona de una escucha profunda, de expresar su opinión, su pensamiento y tomar decisiones sólo al final de escuchar”.
Destacó luego que en cuanto a los objetivos de ambas miradas papales para con el mundo “el papa Franciso intentó mostrar el rostro de un Dios misericordioso, en tanto el papa León XIV va hacia la unidad dentro de la iglesia, de la sociedad y del mundo, siendo justamente el objetivo final la paz”.
Abusos en la Iglesia Católica
Hay temas muy sensibles que interpelan a la Iglesia Católica, como son los abusos sexuales y su mirada para con otros.
Brassesco no escatimó en palabras al hablar de ellos, “cada vez que nos reuníamos con el papa él decía, yo soy consciente, de que la mayoría de los abusos ocurren dentro de las familias y en otras instituciones que no son la Iglesia; pero un solo caso que ocurra dentro de la Iglesia, vale la pena todo esfuerzo que se haga para que no vuelva a ocurrir dentro de la Iglesia”.
Asimismo, el padre Pedro expresó “el tema de los abusos sexuales dentro de la Iglesia es la punta del ovillo de temas mucho más preocupantes y que son en el fondo justamente la causa que está detrás de los abusos sexuales, que son otro tipo de abusos y que surgen justamente del abuso de poder”.
Manifestó luego que en la Iglesia, a partir de los casos de abusos sexuales, les ha permitido ir creciendo en la comprensión de la necesidad de establecer otro tipo de vínculos y de relaciones dentro de la misma, “que son justamente los vínculos y relaciones queridos por Jesús, para evitar el abuso de poder”.
Dijo además que el abuso de poder tarde o temprano lleva al abuso económico, al abuso sexual, al abuso espiritual y que ningún tipo de abuso tiene que ser tolerado, permitido, ni mucho menos querido dentro de la Iglesia.
“Por ejemplo alguien que en una comunidad tiene la autoridad decide arbitrariamente y se ubica sobre la comunidad, sobre el resto, como alguien con poder suficiente para decidir sobre la vida de los demás” sentenció.
“Vuelvo a decir no ocurre solo en la Iglesia, pero en la Iglesia no es el tipo de relacionamiento que quiere Jesús, justamente porque el mismo Jesús dice en el Evangelio, el que quiera ser el primero que se haga el último, el que quiera ser el más grande que se haga servidor de los demás.
Expuso luego la tríada que define a esta adversa situación:
1-la prevención
2-La gestión de los casos
3-La reparación
“El tema de los abusos ha sido providencial para poder justamente abrir el debate sobre una cantidad de cuestiones mucho más profundas; el tema de los abusos sexuales requiere una atención específica, pero que nos tiene que llevar a que el problema es mucho más grande dentro de la Iglesia” expresó dejando en claro que dicho flagelo radica en el abuso de poder.
“Es una cuestión aberrante el tema de los abusos de niños, pero también es aberrante y terrible el tema de los abusos de adultos y que se han dado, por ejemplo, dentro de las mismas congregaciones religiosas, dentro de estas congregaciones especialmente con mujeres, con religiosas y que en la Iglesia todavía no está tipificado como un delito dentro del derecho canónico y que es necesario justamente avanzar en esta cuestión”.
“Ningún abuso es tolerable, no podemos permitirlo ni consentirlo como una cuestión dentro de la Iglesia que sea aceptable. Entonces, los abusos de menores, vuelvo a decir, nos ha permitido dentro de la Iglesia empezar a pensar en otro tipo de situaciones que tampoco podemos permitir”.
Al finalizar, también se refirió a la homosexualidad, tema éste al que el papa Francisco siempre hizo referencia desde la unidad.
“Desde ese lugar nos decía a todos que una elección sexual o determinada condición de vida y de situación moral no nos puede autoexcluir del amor de Dios y de una iglesia que debe ser camino al encuentro con Dios”.
“Yo no necesito ser perfecto para ser parte de la iglesia, justamente la iglesia tiene las puertas abiertas para que todos sean parte”.
Al finalizar expuso en palabras el desafío que le espera próximamente en la parroquia Santa María Goretti, a partir del 6 de julio cuando oficialmente sea designado párroco, “mi perspectiva es de sinodalidad, de participación de comunión y que todos puedan expresarse, desde el sentido de comunidad y entender que se necesitan como parroquia, respondiendo a las necesidades de fe”.-





