Oficina de Turismo de Victoria: espejo del pasado ferroviario de las Siete Colinas
Dialogamos con el historiador local Ezequiel Rubattino, sobre el rol que otrora definiera a la actual Oficina de Turismo de nuestra ciudad.

Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR
En el marco de la puesta en valor del patrimonio histórico de la ciudad impulsada la intendenta Isa Castagnino, se dio a conocer la recuperación de una emblemática edificación vinculada al pasado ferroviario victoriense: la histórica casilla del guardabarreras y aguatero, que ahora albergará a la nueva Oficina de Turismo.
Al respecto, en diálogo con nuestro medio, el historiador local Ezequiel Rubattino, reconocido por su profundo conocimiento del legado cultural de Victoria, brindó detalles a nuestro medio, sobre la riqueza histórica de este lugar y el valor estratégico que representa su restauración.
Un viaje en el tiempo: De 1889/90 a los años 70
Ubicado en el predio donde el ferrocarril comenzó a marcar el pulso del desarrollo victoriense entre 1889 y 1890, este pequeño edificio de tejas francesas sirvió originariamente como casilla del guardabarreras y del aguatero.
«Toda esta zona es parte de una historia muy importante que se mantuvo viva hasta la década de 1970. Luego, los espacios se fueron transformando, quedaron olvidados y las distintas gestiones no siempre los recuperaron», explicó Rubattino.
El especialista destacó que recuperar este inmueble no solo significa salvar una estructura física, sino poner fin al desinterés sobre un espacio con una fuerte identidad y carga simbólica para la comunidad.
Un predio repleto de tesoros ocultos
El sector que hoy se transforma en un centro multieventos y punto de atención turística esconde vestigios de la ingeniería de la época. Rubattino señaló que a pocos metros del lugar, bajo la tierra, aún descansa la antigua mesa giratoria para locomotoras.
«Era una plataforma con un diseño matemático y físico que permitía desplazar y orientar los vagones y la locomotora principal hacia distintas direcciones sin requerir mayor esfuerzo manual. Hoy permanece sepultada, pero mantiene viva la esperanza de ser rescatada en el futuro», expresó.
Además, recordó la existencia de otra casilla gemela en las proximidades del velódromo, así como otros vestigios de la costa histórica en la zona del Quinto Cuartel y el Puente Antón, que a menudo quedan fuera de la vista de los vecinos debido a las crecidas de los ríos e inundaciones.
La ciudad «codificada» que revela su memoria
Consultado sobre lo que experimenta al recorrer las calles de Victoria, Ezequiel Rubattino enfatizó que la ciudad guarda secretos y respuestas para quien sabe observar:
«Al transitar Victoria uno percibe que está ‘codificada’. Tiene su misterio y sus incógnitas. La documentación histórica nos aporta ese lado necesario e indispensable para interpretar qué es lo que nos quieren decir estos espacios y estos edificios».
La inauguración y reutilización de la casilla del guardabarreras como Oficina de Turismo garantiza que este rincón victoriense conserve su impronta estética e histórica, conectando a las nuevas generaciones de vecinos y a los visitantes con las raíces ferroviarias de Entre Ríos.




