Interés General

SAN MIGUEL ARCÁNGEL: la historia detrás del Santo Patrono de Entre Ríos que eligió el pueblo en una urna

Compartir Nota

Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR

Cada 29 de septiembre los entrerrianos celebramos la festividad de nuestro santo patrono, San Miguel Arcángel,  sin embargo, pocos recuerdan que la llegada del jefe de las milicias celestiales a la protección del territorio entrerriano no surgió por una imposición o un decreto eclesiástico, sino por una decisión pionera y democrática en la que los vecinos depositaron su voto en una urna, entrelazada para siempre con la historia de la comunidad afrodescendiente de Paraná.

En diálogo con nuestro medio, el reconocido gestor cultural y multifacético artista entrerriano Roberto Romani repasó las raíces, anécdotas y detalles históricos que convirtieron a esta devoción en un símbolo identitario de “nuestro ser”.

Una votación histórica en la Plaza Mayor

A comienzos del siglo XIX, la devoción popular en Paraná se encontraba dividida: un sector importante de la población se inclinaba por la Virgen del Rosario, mientras que otra gran parte encomendaba su fe a San Miguel Arcángel.

Para resolver de manera pacífica la atribución del patronazgo, el obispo de la época propuso un mecanismo inédito para los tiempos coloniales: una elección popular.

«El 1° de enero de 1825 se colocó una urna en la Plaza Mayor, lo que hoy es la Plaza Primero de Mayo. La gente del pueblo fue a votar y así quedó resuelto: San Miguel como patrono de la provincia y la Virgen del Rosario como patrona de la ciudad de Paraná», destacó Romani.

Décadas más tarde, el 5 de diciembre de 1851, el Papa Pío IX (Pío Nono) confirmó oficialmente el patronazgo provincial mediante una bula papal traducida del latín para ser difundida en el Boletín Eclesiástico local.

El «Barrio del Tambor» y la protección a la comunidad afro

La devoción a San Miguel está estrechamente ligada a las familias negras —tanto libres como esclavizadas— que habitaban los suburbios de la capital provincial en la antigua estancia de San Miguel, en lo que popularmente se conoció como el Barrio del Candombe o Barrio del Tambor.

Los pobladores afrodescendientes hallaron en la figura bíblica del Arcángel —un guerrero defensor contra las injusticias y el mal— un símbolo de amparo y fortaleza. En aquellas procesiones coloniales se veneraba una histórica imagen tallada en madera traída directamente desde el Perú.

«Una negritud que no solamente fue protagonista en lo social y lo cultural, sino que estuvo al frente de los ejércitos y entregó su vida por la libertad y la organización de nuestra patria», remarcó el historiador al poner en valor la memoria de aquellos fundadores.

Un tesoro arquitectónico que perdura en el tiempo

Ubicado frente a la actual Plaza Alvear (conocida popularmente como Plaza San Miguel en Paraná), el complejo parroquial alberga uno de los patrimonios más valiosos de la región:

  • La Capilla Primitiva (1822): Construida el 14 de mayo de 1822 por el cura doctor Antolín Gil y Obligado —tres años antes de la histórica votación—, es el templo más antiguo que se conserva en pie en Entre Ríos. Originalmente se ingresaba a ella por la calle San Miguel (hoy calle Buenos Aires).
  • El Templo Mayor (1836): Iniciado durante la gestión del gobernador Pascual Echagüe con la colocación de la piedra fundamental, es la majestuosa iglesia que hoy domina el paisaje urbano y que resguarda en su parte posterior la pequeña capilla original.

Con el sonar de las campanas y la tradicional oración del «San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla…», Entre Ríos renueva cada año un legado donde la fe, la memoria comunitaria y la participación democrática se funden en el corazón de su historia.

Comentar Noticia

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba