Rincón de las Efemérides

Se sanciona la Ley Sáenz Peña “de voto secreto, obligatorio y universal masculino” en Argentina

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El orden Liberal Oligárquico, que gobernó la Argentina entre 1880 y 1916, explica el Historiador Don Natalio Botana, controlaba las instituciones: “El Presidente controlaba la sucesión presidencial; los Gobernadores controlaban el Senado; el Poder Central controlaba las Provincias mediante la Intervención Federal mientras que el voto ciudadano era objeto de fraude y manipulación”.
En Septiembre de 1910, en un contexto enmarcado por “permanentes Revoluciones Radicales y manifestaciones de los sectores trabajadores”, el Doctor Don Roque Sáenz Peña, antes de asumir la Presidencia de la República, se entrevistó secretamente con el Caudillo y líder del Movimiento Radical, Doctor Don Hipólito Yrigoyen, para ofrecerle dos Ministerios en el nuevo Gobierno, “que este lógicamente rechazó”, pero, en ese encuentro, avanzaron en cuando a la construcción de un proyecto de Reforma Electoral “que estableciera el voto universal, secreto y obligatorio masculino”, elaborado de acuerdo con el Padrón Militar “que aseguraba la concurrencia a los comicios de todos los ciudadanos”.
Más tarde, una vez en el Gobierno, el Doctor Don Sáenz Peña envió al Congreso Nacional tres proyectos de Reforma Electoral. El primero de ellos, presentado dos meses después de haber iniciado la Presidencia, “planteaba la necesidad de realizar un nuevo padrón electoral sobre el Registro de Enrolamiento Militar”. El segundo, que se presentó al mismo tiempo, “se refería al enrolamiento general, que se realizaría por medio de la libreta correspondiente”. El control de estos procedimientos lo realizaría la justicia, “con lo cual se garantizaba la intervención neutral del Estado, en oposición al control que antes llevaban a cabo las autoridades electorales, designadas por el Poder Ejecutivo Nacional”. El tercer proyecto “se refería a la obligatoriedad del voto para todos los varones mayores de 18 años, que votarían en secreto, con lista incompleta, es decir que los dos tercios de los cargos electivos serían para el partido mayoritario y el tercio restante correspondería al partido que los siguiera en cantidad de votos”.
El Ministro del Interior, Señor Don Indalecio Gómez, defendió en el Congreso, durante un debate que duró más de un año, la iniciativa presidencial, “que tuvo que superar una fuerte oposición interna”. Una vez aprobado el proyecto en la Cámara de Diputados, hubo nuevas resistencias en el Senado de la Nación, pero el 10 de Febrero de 1912 finalmente fue aprobado el último de ellos y, tres días después, el 13 de Febrero, el Presidente de la República, Doctor Don Sáenz Peña, promulgó la Ley, “que llevó el número 8.871”. Luego, en aquel contexto, difundió un mensaje destacando el significado de la Reforma electoral y expresando: “Quiera el país escuchar la palabra y el consejo de su Primer Mandatario, quiera el pueblo votar”.
Los primeros comicios realizados según la Ley Sáenz Peña (“de voto secreto, obligatorio y universal masculino”) se hicieron, ese año, en la provincia de Santa Fe. “Previamente el Gobierno Nacional, como lo había prometido, intervino la misma y esto permitió que el Pueblo se expresara libremente, triunfando el Candidato Radical, Doctor Don Manuel Menchaca. Por la minoría ingresó al Congreso de la República la Liga del Sur, agrupación fundada por el Doctor Don Lisandro de la Torre, cuyo baluarte electoral se encontraba en Rosario”.
Más tarde, los comicios para elegir Legisladores Nacionales “fueron precedidos de multitudinarias manifestaciones Radicales”. Se comprendía el entusiasmo, porque el primer Movimiento de Masas del Siglo XX estaba saliendo de años de lucha, abstenciones y revoluciones. “El triunfo en la Capital, donde por primera vez se votó en un cuarto oscuro, correspondió, también, a la lista Radical, mientras que por la minoría ingresaron al Congreso representantes socialistas”. Así, en aquella época, “la representación pública empezaba a ser plural”.
Finalmente, “la fuerte irrupción de los sectores populares, constituidos por artesanos, empleados públicos, maestros, trabajadores rurales, empleados ferroviarios y marítimos, entre otros, permitió la renovación no solamente de las figuras políticas, sino un cambio en las propuestas y los niveles de los debates”. Por otra parte, “el carácter secreto del sufragio hizo que desapareciera la corrupción basada en la compra de libretas, la intimidación en las mesas electorales y otros tipos de presiones propias de las épocas anteriores, con lo cual los estímulos fueron mucho mayores para los votantes”.
En este contexto, el 2 de Abril de 1916, el Doctor Don Hipólito Yrigoyen, Candidato del Movimiento Radical, triunfó en las elecciones presidenciales y el 12 de Octubre, en el marco de amplias manifestaciones populares, llegó al poder, iniciando una nueva etapa en la vida política, social, cultural y económica de la República Argentina. Se iniciaba el Estado Nacionalista Democrático.

Prof. Damián D. Reggiardo Castro
Fuentes Consultadas:
-Egger Bras, Teresa. “Historia Argentina (1806-2004). Una Mirada Crítica”. Buenos Aires, Maipué, 2004.
Galasso, Norberto. “Don Hipólito. Vida de Hipólito Yrigoyen”. 1º Ed. Buenos Aires. Colihue. 2013.
-Luna, Félix. “Historia Argentina. Tomo XVI: La ampliación de la ciudadanía (1900-1928)”. 1º Ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Planeta, 2014.
-Pérez Amuchástegui A. J. “Más Allá de la Crónica. Tomo V”. Editorial Codex S. A. Buenos Aires. Argentina, 1969. Págs. 180-184 y 187- 197.
-Romero Luis Alberto. “Breve Historia Contemporánea de la Argentina”. Buenos Aires, F.C.E, 2011.
-Sáenz Quesada, María. “La Argentina. Historia del País y de su Gente”. 1º Ed. Buenos Aires. Sudamericana, 2012.

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