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MES DEL MAESTRO «una maestra debe tener vocación y paciencia» Pichina Banchero de Sosa ex docente de la entonces Escuela N° 17 Bernardino Rivadavia

Con sus 93 años a cuestas y un camino proyectado y desandado en las aulas, tanto en zona rural como urbana, Hilda Leonor Banchero de Sosa (alias Pichina), nos habló de su experiencia de vida atravesada "entre pizarrones y tizas".

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Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR

Una sociedad sin educación, encierra un nimio y adverso futuro en ella…

Un 11 de septiembre del año 1888, el vecino país de Paraguay, era el escenario que el alma de Don Domingo Faustino Sarmiento, eligió para partir, figura nacional de estirpe que hace espejo en la imperiosa necesidad de la educación, como emblema y pilar de toda nación.

Fue a partir de aquel día, que en nuestro país se conmemora el Día del Maestro, uno de roles de mayor importancia en el crecimiento de todas las personas, ya que es la educación no sólo uno de los pilares que sostiene y estructura un país, sino que es la siembra y cosecha de un futuro promisorio.

Desde ENTRERIOSNOTICIAS.AR, dialogamos con la ex docente de grado, Doña Hilda Leonor Banchero de Sosa, más conocida por sus allegados, colegas y amistades, como Pichina, casada con el ex piloto de avión Don Hugo Juvenal Sosa (fallecido), quien supo portar el título de primer piloto de avión nativo de Las Siete Colinas, recibido en el Aero Club Victoria (ver link al pie de la nota); con quien fueron padres de Silvia, Virginia, Hilda y Alicia; amén del abuelazgo, en los nombres de Camila, Florencia y Fabián Brassesco y Belén y Francisco Requena.

«Me recibí en 1948 de maestra, primero tuve alumnos particulares, luego trabajé años en zona rural de departamento Nogoyá y también Pajonal» comentó, agregando y destacando luego en su relato, su larga trayectoria áulica en la actual Escuela N°47 Bernardino Rivadavia, por entonces N°17, del cuarto cuartel de nuestra ciudad.

Párrafo aparte, recordó con mucho cariño aquellas compañeras y colegas, entre otras y otros, que supieron desandar junto a ella la docencia, tal el caso de nombres como los de Titina Camoirano en los años de enseñanza en el campo; amén de la época urbana, a Lunga López de Diorio, Minina Haieck de Espona, Tota Román de García, estas dos últimas, con quienes a diario durante años fueron a la escuela en el mismo vehículo.

Un valioso testimonio atravesado por muchos años de vida «vividos» con aroma a tiza y pizarrón. (AUDIO)

Sobre Domingo Faustino Sarmiento y la efemérides

Figura insoslayable del ámbito escolar y académico, también orientador y guía del ejercicio creativo y el desarrollo de conocimientos, los maestros son una parte más que importante de las instituciones educativas. Es por eso que cada 11 de septiembre se celebra en la Argentina el Día del Maestro, en conmemoración al fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, allá por 1888.

Considerado el “padre del aula”, y quien logró llegar a la Presidencia de la Nación entre 1868-1874, Sarmiento fue el gran propagandista de la necesidad de una ley educativa argentina. Muchas de sus ideas se recopilaron en su texto De la educación popular (1849). Sin embargo, durante su mandato, no llegó a sancionar ninguna. Hubo que esperar hasta el gobierno de Roca, cuando se aprobó la Ley N.° 1420 de educación universal, obligatoria, gratuita y laica.

Si bien en 1943, la Conferencia Interamericana de Educación celebró en Panamá la fecha a modo de homenaje a los hombres y mujeres en el ejercicio de la docencia, es en 1945 que se adoptó en la Argentina, por decreto del entonces presidente argentino, Edelmiro Farrell. Algunos de los pasajes de la Resolución Oficial de aquella Conferencia indican la importancia de la actividad docente, ya que se trata de “una actividad fundamental de la escuela la educación de los sentimientos, por cuyo motivo no debe olvidarse que entre ellos figura en primer plano la gratitud y la devoción debidas al maestro de la escuela primaria (…); que su abnegación y sacrificio guía los primeros pasos de nuestras generaciones y orienta el porvenir espiritual y cultural de nuestros pueblos (…); que ninguna fecha ha de ser más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día que pasó a la inmortalidad, en el año 1888, el prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento.

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