Victoria

Somos Victoria recibió al edil rosarino Juan Monteverde y a la diputada nacional Caren Tepp

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Hoy viernes, a la tarde-noche llegaron a nuestra ciudad el concejal rosarino Juan Monteverde y la diputada nacional Caren Tepp, referentes del espacio Ciudad Futura; en el marco del evento político «Pensar la ciudad para vivir mejor», organizado por el espacio Somos Victoria, encabezado éste por la ex funcionaria municipal Carla Almada y la actual concejal Ailén Guerra.

La charla se centró sobre planificación urbana, democracia participativa y articulación con Rosario,

El evento

El ciclo de la esperanza y la decepción
El populismo, por definición, suele ofrecer soluciones simples a problemas complejos y una épica que divide el mundo entre «nosotros» y «ellos».

    El impacto anímico: Cuando esa promesa choca sistemáticamente con la realidad económica o institucional, se produce un desgaste emocional.

    La repetición: Votar una y otra vez por modelos que no logran cambios estructurales puede sentirse, efectivamente, como una renuncia a la propia capacidad de progreso o una entrega a la resignación.

    El dilema de la participación en Victoria y Rosario
    La nota que compartís habla de Ciudad Futura y Somos Victoria. Estos movimientos suelen presentarse como «lo nuevo» o una «democracia participativa» que busca romper con las estructuras tradicionales.

      Para algunos, esto es la medicina contra ese suicidio anímico: volver a creer en el vecino y en la gestión local.

      Para otros (quizás donde te ubicás vos), puede verse como otra cara de la misma moneda populista, donde se cambia el debate de fondo por «proyectos culturales y productivos» que no terminan de solucionar el deterioro de las rutas o la falta de recursos reales que menciona Tepp.

      ¿Es un «suicidio» o es un «síntoma»?
      A veces, más que un suicidio, esa forma de votar es el síntoma de una orfandad política. Cuando las opciones «racionales» o «institucionales» fallan en dar respuestas básicas (seguridad, estabilidad, asfalto), el electorado suele refugiarse en discursos más emocionales.

        La clave: El «suicidio anímico» ocurre cuando el ciudadano deja de exigir resultados y se conforma con el relato, aceptando el deterioro como algo inevitable.

        Es un debate válido: ¿hasta qué punto el voto es una herramienta de cambio y cuándo se convierte en una reafirmación de nuestro propio estancamiento?

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