Interés General

«Aquel 1° de julio del 74 estuvimos más de hora y media reanimando al General Perón…pude sentir su soledad» Dr. Carlos Garbelino médico del equipo que atendió al ex presidente

Extensa charla con el Dr. Carlos Garbelino, donde no hizo mella ni escatimó en palabras al recordar su paso por el equipo médico del ex presidente Juan Domingo Perón y de María Estela Martínez de Perón. Fiel testimonio de nuestra historia nacional estructural, en primera persona…que vale la pena conocer y reconocer.

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Hilda Sosa WWW.ENTRERIOSNOTICIAS.AR

“El azar provee el escenario, pero el observador preparado es quien transforma ese segundo en un punto de giro de su propia existencia…”

La popular frase que versa “estar en el momento justo y en el lugar indicado”, es claramente la ponencia de un escenario donde confluyen de manera perfecta, el azar, la preparación y actitud personal, más la impronta que nos define.

Y claramente aquello descripto, pareciera hacer espejo en la siembra y cosecha de parte del trayecto de vida del Doctor Carlos Garbelino, reconocido médico cardiólogo de nuestra ciudad, amén de su paso por las lides políticas, habiendo desandado su rol como legislador provincial entre los años 2003 y 2007.

El 28 de diciembre de 1972, el Dr. Carlos Garbelino, se recibió de médico en la Universidad Católica de Córdoba; a meses de la obtención de su título de grado, viajó al Hospital Italiano de Buenos Aires, donde se capacitó (siempre dentro de la cardiología), con el cardiocirujano Domingo Liotta, profesional de la salud cuya labor en el uso clínico del corazón artificial fue reconocida internacionalmente; siendo éste (por ese entonces Secretario de Salud del gobierno justicialista), quien circunstancias mediante, convocó al entonces jóven médico victoriense Garbelino, a formar parte del equipo que cuidaba del General Juan Domingo Perón, quien discurría su tercera gestión en el Sillón de Rivadavia.

El grupo de “los siete”

Asi fue, como tras formarse en cirugía cardiovascular y el uso de la bomba corazón-pulmón bajo la tutela del Dr. Ricardo Pichel y el mencionado Liotta (Secretario de Salud Pública), Garbelino ingresó al equipo de 7 médicos encargados de la atención médica continua del General Juan Domingo Perón.

En diálogo con nuestro medio, el cardiólogo Garbelino relató aquellos años que marcaron su vida, trayendo desde sus recuerdos episodios críticos de la salud del mandatario, como el deterioro físico tras su viaje bajo la lluvia a Paraguay, cuadros de descompensación respiratoria/edema pulmonar y la marcada soledad en la Residencia Presidencial de Olivos en sus últimos días.

Siempre, acompañado de otros seis colegas, los médicos Guillermo de Elizalde; Ángel Scandrolrio; Arturo Cajide; Carlos Seara; Alberto Tamashiro y Raúl Cervesón.

Indiscutiblemente testimonio fiel de historia contemporánea, el del Dr. Carlos Garbelino, quien junto a sus pares estuvieron junto a Perón aquel 1° de julio de 1974, cuando falleciera, después de hora y media de infructuosos intentos de reanimación del presidente, además de haber preparado el cuerpo e indumentaria, para el velatorio llevado a cabo en el Congreso de la Nación, demistificando la creencia, que siempre se dijo sobre el arribo de un médico de Japón para embalsamarlo.

De hecho, Aclaró que fue el Dr. Alberto Tamashiro (médico argentino de origen japonés) quien le aplicó formol por vía hemodinámica para permitir el velatorio a cajón abierto. (video)

Isabelita…un párrafo aparte

Tras el deceso de Perón, el equipo médico continuó al cuidado de María Estela Martínez de Perón (Isabelita).

Fue parte incluso, de la comitiva que acompañó a la ya en decadencia Isabel Perón a Ascochinga.

Valga recordar al respecto, que en septiembre de 1975, la entonces presidenta argentina María Estela Martínez de Perón (Isabel Perón) se tomó una licencia médica y política de 32 días en la localidad cordobesa de Ascochinga, delegando temporalmente el mando en Ítalo Lúder, donde estuvo recluida junto a las esposas de los jefes de las Fuerzas Armadas de ese momento (Alicia Hartridge de Videla, Delia Viera de Massera y Lía González de Fautario).

El 24 de marzo de 1976, el Dr. Garbelino ingresó normalmente a Olivos en su Fiat 600, donde las Fuerzas Armadas le informaron el fin de sus funciones tras el derrocamiento de la presidenta.

“Isabel era una mujer sumamente vulnerable y absolutamente guiada por José López Rega”….»con José López Rega la relación era solamente de saludo, pero convivíamos con sus custodios…que no eran santos de mi devoción…»

Garbelino…¿cómo fue su llegada al “poder de la Casa Rosada justicialista”?

Etapa de estudiante y graduación en Córdoba

Después de que las Siete Colinas lo vieran desandar su infancia en la Escuela N° 2 Guillermo Brown y su adolescencia en la Escuela de Comercio, Carlos Garbelino se radicó en Córdoba para estudiar en la Universidad Católica…»de la docta»; es asi que mientras cursaba en la Facultad de Medicina, acompañaba al cardiólogo cordobés Dr. Carlos Balestrini.

Se recibió el 28 de diciembre de 1972. La primera oportunidad se le dio en Buenos Aires, donde “fue, volvió y retornó en menos de un día”. (audio)

El proyecto en el Hospital Español

En 1973 se conforma un equipo con médicos cordobeses y un cirujano formado en Estrasburgo para operar en el Hospital Español de Córdoba.

La misión: Necesitaban a alguien que manejara la bomba de circulación extracorpórea (corazón artificial).

Capacitación en el Hospital Italiano (Bs. As.): Viaja a Buenos Aires (alojándose con el hermano de Balestrini) para entrenarse durante 3 meses en el Hospital Italiano.

El mentor en la bomba: Se capacita directamente con el Dr. Ricardo Pichel (quien manejaba la bomba junto al Dr. Domingo Liotta).

El desencuentro en Córdoba

Al regresar a Córdoba tras su formación —incluso habiendo tenido una cena de despedida previa—, el equipo del Hospital Español se disuelve debido a peleas internas y el cirujano jefe decide regresar a Estrasburgo, dejándolo sin el puesto prometido.

El punto de quiebre y la contratación por el Dr. Liotta

El regreso a Buenos Aires: A las 48 horas de volver desocupado a Córdoba, regresa a Buenos Aires a pedirle trabajo directamente al Dr. Domingo Liotta.

El contexto político y sanitario: Liotta no solo era el jefe del servicio, sino que en ese momento se desempeñaba como Secretario de Salud Pública de la Nación y preparaba una comitiva oficial para viajar a China.

El viaje a China: Liotta se llevaba en ese viaje a China al Dr. Pichel (el per fusionista) y a otros médicos del servicio.

La recomendación clave: Para no dejar el servicio del Hospital Italiano desmantelado y poder seguir operando, el Dr. Amadeo Pisanú (jefe de servicio) le sugiere a Liotta: «Contratalo a Garbelino».

La contratación: Liotta lo contrata para cubrir el lugar de Pichel manejando la bomba de circulación extracorpórea.

Efecto dominó: Esta incorporación al Hospital Italiano bajo la firma del Dr. Domingo Liotta (quien era Secretario de Estado y de extrema confianza del entorno presidencial) fue el eslabón fundamental que posteriormente le abriría las puertas para formar parte del equipo médico personal del General Juan Domingo Perón.

Finalizada aquella intensa etapa profesional, vuelve a Victoria, donde se desempeña al día de hoy como médico cardiólogo; además de su paso por la dirección del Hospital Fermín Salaberry en Victoria y volcando su experiencia profesional a la gestión pública, sirviendo durante dos períodos como Senador Provincial y presidente de la Comisión de Salud de la provincia.

Irrefutable testigo en primera persona, de una trascendental parte de la historia argentina.

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